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  • EFE

Las firmas de lujo incluyen en sus catálogos piezas exclusivas y diferentes que se alejan de sus productos habituales, y que se asocian con momentos de ocio y tiempo libre. Se trata, en realidad, "de realzar su imagen de marca", explica Cristina Martín Blasi.

Que Chanel diseñe esquís, Dior teléfonos móviles y Armani bicicletas puede chocar, en principio, con el ideario reconocible de estas firmas, que se entregan con mimo a las delicias de la alta costura y al universo de la belleza haciendo, de vez en cuando, un alto en el camino para mirar a otros horizontes comerciales.

Lo que persiguen estas marcas al diseñar raquetas, toallas de playa o ‘puzzles’, impregnados, eso sí, con el mismo glamour (y alto precio) que reviste su paso por las pasarelas internacionales, es "la diferenciación y la repercusión", considera Cristina Martín Blasi, presidenta ejecutiva de la Asociación Española del Lujo.

Calidad

Los representantes del lujo en la tierra, las grandes firmas, se afanan por trasladar a estos artículos relacionados con el deporte y el ocio los mejores tejidos y materiales para que su simpleza inicial se convierta en una muestra de distinción y poderío. La firma francesa Hermès, por ejemplo, pretendió acompañar a sus clientes en momentos de diversión con un juego de memoria y con unas cartas del tarot que podrían destinarse, supone Cristina Martín Blasi, "a millonarios de otras generaciones que son supersticiosos y que han tenido tarotistas de referencia para consultar algunas de sus decisiones empresariales".

Novedad

La exclusiva bicicleta de Armani o las raquetas –de bádminton, de tenis y de playa– que lanzó hace unos años Chanel ilustran esta tendencia de las marcas por incluir en su amplio universo símbolos nuevos que no dejan de resumir sus valores más arraigados. Las raquetas de Chanel que Karl Lagerfeld, el continuador contemporáneo del legado de Coco, subió a la pasarela en 2008, reflejaban la paleta de color más característica de la firma, con algunos modelos de los que nacía, en la parte superior del mango, una camelia blanca, una de sus inspiraciones naturales.

A la nieve

Cuando llega la temporada de nieve, la “maison” Chanel, al igual que otras marcas como Dior, Missoni, Jean Paul Gaultier o Dolce & Gabanna, se lanza a la confección de prendas relacionadas con los deportes invernales que "celebrities" como Victoria Beckham se encargan de lucir.

El ADN de cada firma circula por estos diseños exclusivos que puede admirar todo el mundo e ir a parar, sin embargo, solo a las vitrinas de unos pocos afortunados, sobre todo de coleccionistas que "buscan la rareza y la peculiaridad", dice Martín Blasi.

Estos compradores poseen un alto poder adquisitivo, pero no responden al estereotipo "de personas que se encaprichan con un diseño en concreto, solo buscan un producto exclusivo", matiza.

Los carros de bebé que firma Carolina Herrera reflejan la personalidad de su elegante creadora y, por supuesto, incluyen las iniciales "CH" que hacen sus diseños tan reconocibles; las esterillas de playa de Louis Vuitton mantienen su esencia sofisticada y los teléfonos móviles de Dior no esconden el gusto de la firma por las piedras preciosas, como los diamantes.

 

2008 fue el año en que las raquetas Chanel subieron a la pasarela.