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“Globe to Globe” es el nombre de la gira mundial del prestigiado Shakespeare’s Globe Theatre, que lleva la adaptación de su obra "Hamlet" a todos los países del mundo desde el 23 de abril pasado, en conmemoración al 450 aniversario del nacimiento del dramaturgo inglés William Shakespeare.

La compañía le dará la vuelta al planeta durante dos años, sin dejar de lado a ninguna nación. En total, la obra se presentará en 205 localidades, y Nicaragua fue la número 37 de la lista.

El histórico espectáculo comenzó a las 7:30 de la noche del jueves pasado, en la Sala Mayor del Teatro Nacional Rubén Darío, TNRD. Matthew Romain, que interpreta al personaje de Laertes, saludó en español al público presente. "¡Buenas noches, Nicaragua! Les deseo mucha suerte con el inglés shakesperiano, la necesitarán", bromeó, para luego añadir: "Pero lo más importante es, ¡que lo disfruten!".

Esto último no hacía falta decirlo. Si bien no era fácil seguir los subtítulos proyectados en pantallas gigantes a cada lado del escenario, el show fue vitoreado en diversos momentos y el público, que en gran parte comprendía el idioma original de la obra, rio por momentos a carcajadas con la frescura, el dinamismo y la picardía de la adaptación del director Dominic Dromgoole, que, sin alejarse del guion original, añade música y viveza a una sencilla pero eficaz escenografía. La grandeza del espectáculo, sin embargo, se saboreó en las actuaciones de los ocho comediantes que estaban sobre escena. El personaje de Polonius, interpretado por el neozelandés Rawiri Paratene, se robó el aprecio de los presentes con una carga de humor que sobrepasó las de por sí humorísticas líneas de su rol. Y Naeem Hayat, de origen paquistaní, sorprendió a muchos por la solidez de su trabajo interpretando al protagonista Hamlet, que a lo largo de la obra lucha consigo, contra las injusticias que aquejan su alrededor, y contra su propia sanidad mental para vengar el asesinato de su padre.

Sensación de triunfo

“Hamlet” fue un triunfo. No hay otra palabra para describirlo. La atmósfera que flameó la Sala Mayor del TNRD al concluir la obra, daba escalofríos. El vaivén de los actores –a forma de despedida– entre camerino y escenario para recibir en fila los tumultuosos aplausos del público, obtuvo como respuesta una larga y merecida “standing-ovation”. En el rostro de los actores se palpó la felicidad por estar haciendo historia. Para ellos, Nicaragua significa un paso más. La presentación número 37 de lo que aman. Y les queda un 80% de la aventura por delante.

"sueño hecho realidad"

Antes de la obra, a las 5:30 de la tarde, cuatro actores del Shakespeare’s Globe Theatre dieron una entrevista a El Nuevo Diario. Los cuatro forman parte la compañía de doce que viaja por el mundo, pero ellos no actuaron en suelo nica. Y es que el proyecto “Globe to Globe” consta de doce actores que se alternan en grupos de ocho para actuar en los diversos sitios que visitan, gracias a su flexibilidad y conocimiento del texto de más de un solo personaje.

Beruce Kahn, inglés de origen paquistaní y quien puede interpretar a Laertes, Horacio, Rosencrantz y Guildenstern, considera que esta aventura es un sueño hecho realidad: "Es lo que sueñas de chico, conocer tantas culturas diferentes, tanta gente. Uno crea lazos rápidamente y es un poco triste dejar cada país, pero a la vez estás emocionado por conocer el siguiente".

En cuanto a los datos curiosos de la jornada, que ya ha recorrido más de 37,000 kilómetros, Keith Bartlett (actor de Claudio y Polonio) cuenta con humor que “en Rumania, en media lucha de espadas, nos cayó un aguacero, y como estábamos al aire libre, no podíamos parar. Era una parte crucial de la obra, incluso el final hubiera podido cambiar".

Por otro lado, para Miranda Foster, que interpreta a Gertrudis, lo duro es el horario y extrañar a la familia. "A veces el horario te castiga, te sentís cansada, pero tenés que dar el 100% por el público que ha estado esperando la obra. Tenés que vencer el cansancio y dar todo lo que tenés. Y por supuesto, otro aspecto duro es que extrañás a tu familia y tus amigos, pero por suerte está Skype".

Entre los aprendizajes que una odisea como esta deja, Bartlett afirma: “Hemos aprendido lo similar que somos los seres humanos, más allá de nuestras diferencias. Todos tenemos los mismos deseos, miedos, amores y a veces odios. Dándole la vuelta al mundo, uno se pregunta por qué no nos llevamos mejor y por qué no nos cuidamos más los unos a los otros”.

 

3 HORAS duró el espectáculo teatral.

 

37 es el número en la agenda mundial que le tocó a Nicaragua para apreciar la puesta en escena.