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Al soltero más escurridizo le llega su día. Después de que casi juró que no volvería a casarse, George Clooney tuvo que cambiar el libreto que seguía en la película que es su vida y la escena de con todas pero con ninguna cambió al momento en que Amal Alamuddin entró en la filmación.

Fue esta abogada libanesa la que logró la hazaña que parecía imposible: ponerle la soga al cuello y convertirlo en su marido. La relación duró un año y dio pie a muchas publicaciones en las que se decía que la familia de Alamuddin no estaba contenta con el noviazgo, específicamente la madre de la novia, por las diferencias culturales que existen entre ellos.

Sin embargo, el actor negó todos esos rumores que se difundieron meses antes del enlace, cuyos pormenores fueron guardados como secreto de Estado en la tumba en la que se convirtieron los organizadores.

Despedida de solteros

No obstante, cuando al fin se realizó, a pesar del cerrojo de la discreción que activaron en su entorno, los ojos del mundo se posaron en Venecia, donde finalmente el ‘los declaro marido y mujer’ se hizo realidad.

Y más que una boda el evento sonó a fiesta patronal, porque prácticamente fueron tres días de celebración. Según el portal telva.com, acudieron más de 150 actores y hubo un despliegue de seguridad impresionante.

El agasajo oficial inició la noche del viernes 26 de septiembre, cuando Clooney y Alamuddin ofrecieron a sus convidados una cena en el hotel Cipriani, una velada que ha sido considerada por muchos como una despedida de solteros atípica, porque fue en conjunto, aunque Telva asegura que la novia se fue a descansar temprano, pero el novio prefirió trasnochar.

Se cree que Walter Veltroni (escritor, exalcalde de Roma y amigo personal de George Clooney) podría haber oficiado la boda del actor con Amal Alamuddin, según cuenta Elmundo.es.

Parece que la pareja de recién casados podría haber elegido el Palazzo Papadopoli para celebrar la recepción posterior a su boda. Ahí todos los invitados habrían disfrutado de un almuerzo seguido de baile y fiesta.

¿Y el vestido?

Qué usaría la novia en el gran día fue uno de los temas que más comentarios generaron; se barajó que todo apuntaba a un Oscar de la Renta, un Stella McCartney o Alexander McQueen. Incluso, un portatrajes con la firma de la diseñadora británica entre el equipaje de la abogada libanesa parecía señalar que finalmente esta había sido la firma elegida.

Sin embargo, para sorpresa de todos, ella caminó hacia el altar con un Oscar de la Renta descrito por Telva como un “vestido en blanco roto, con un original escote barco, bordado en degradé y rematado en una larguísima cola. Además, Amal complementó el vestido con un velo bordado”.

Por su parte, el novio acudió al compromiso con un traje de Giorgio Armani, lo que ya se esperaba, porque el diseñador italiano hizo caso omiso al secretismo de la boda y le contó a los medios que Clooney usaría un diseño suyo.

La boda tuvo grandes ausentes, entre ellos Brad Pitt y Angelina Jolie, Ben Affleck, Sandra Bullock y Julia Roberts. Los tres primeros justificaron su ausencia debido a estrenos de películas en las que trabajan, en cambio, no se sabe qué pasó con las actrices.