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  • EFE

Subaru es una marca para entendidos, para quienes aprecian su generosa polivalencia en los modelos SUV, sus peculiares motores y su eficiente sistema de tracción integral, que es todo un regalo para las incursiones en el campo y la conducción sobre asfalto en difíciles condiciones de adherencia.

No obstante, en un momento en el que el mercado de los SUV o los crossover es prácticamente el único que tira de las matriculaciones no es comprensible que un modelo como el Forester, con sus cualidades dinámicas y, según versiones, el precio, no tenga más adeptos.

Este modelo de gasolina quizá no, por un disuasorio consumo de combustible, pero hay que recordar que en la gama hay otro de menor potencia, de 150 CV, y un propulsor diesel, uno de los mejores del mercado, que también rinde 150 CV.

Hasta hace unos años Subaru no contaba con propulsores diesel en su gama, lo que le restaba ventas en Europa respecto a sus competidores japoneses.

Entre los mejores

Al desarrollar su propio motor diesel, Subaru ha conseguido uno de los mejores propulsores, con una arquitectura que conserva la disposición de cilindros horizontales y opuestos, un nivel de ruido y vibraciones difíciles de mejorar, una prestación que sobra y un consumo que es muy atrayente.

Las señas de identidad de este fabricante nipón siempre han sido propulsores bóxer de gasolina y tracción integral, en la que el reparto es del 60% al eje delantero y el resto al trasero.

En el caso de que el eje delantero pierda tracción, un mecanismo de diferencial central de tipo embrague de discos actúa para enviar más tracción al trasero, con lo que el reparto del par llega al 50/50.

Pero la conocida como “dieselización” del parque automovilístico europeo, por la que los consumidores prefieren el gasóleo a la gasolina, ha obligado a Subaru a seguir las tendencias.

Sin embargo, para los incondicionales de la marca Subaru ha vuelto a sus raíces y ha hecho un Forester gasolina a la vieja usanza y con potencia deportiva, más que suficiente, en este caso de 240 CV.

Rediseñado

A esa cifra se llega tras modificar el motor de 2 litros con un turbo recolocado por debajo del motor, con inyección directa, pistones reforzados, árboles de levas y un sistema de escape rediseñado.

El propulsor va ligado a una caja automática de variador continuo (CVT) con escalonamiento de 8 relaciones, lo que permite la utilización manual en modo secuencial.

Si se opta porque sea el auto el que gestione el cambio, las marchas se encadenan sin tirones y sin que haya caída de potencia entre una y otra, lo cual es una característica de la tecnología de variador, ya que sube o baja relaciones en el punto justo sin pérdidas de resbalamiento.

Para los que gustan de sacarle más jugo al motor está a mano la opción de utilización manual-secuencial modo secuencial, una alternativa que va a poner siempre la pimienta emocional de la gestión de la transmisión a voluntad, pero sin la fatigosa intervención del pedal de embrague.

El volante lleva de serie levas para subir y bajar marchas, lo que invita a jugar con el límite sin mirar el nivel del aforador de gasolina.

En autopista la conducción es placentera, el coche llanea sin apenas ruidos de aerodinámica, bien controlados en este modelo, a lo que se suma un buen trabajo de aislamiento del motor.

 

53,800 dólares es su precio.

 

1,688 kilogramos pesa este vehículo.