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Una mirada desmitificadora, cuestionadora y descubridora de otras verdades que no admiten una sola como absoluta. Un desafío a los postulados de la sociedad del espectáculo hecho arte. Múltiples diálogos entre la creación y la forma de seis artistas centroamericanas que han unido el talento que cultivan para constituir la exposición Proyectos descoloniales en el arte.

Descubrir la belleza de una lata desechada moldeada, fruto de la inspiración con el mensaje oculto de que la innovación es capaz de devolverle la vida a lo que parecía haberla perdido. Ver hacia las raíces representadas en ollas ancestrales, dejarse envolver por telares y cuadros de física cuántica, sin perder de vista la fuerza de los volcanes del terruño retratados en óleo y la importancia del arte que busca empoderar a las mujeres.

La experiencia y el conocimiento de Marcela Valdeavellano es parte fundamental en la muestra que abrirá sus puertas esta noche en el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica para mostrar el talento de las nicaragüenses Ilse Ortiz de Manzanares, Claudia Fuentes de Lacayo, Laura Báez de Lacayo y Mariú F. Lacayo, y de las costarricenses Alejandra Gutiérrez y Alessandra Sequeira.

“Ilse es la decana de la innovación, parte de una línea coherente en la que van innovando a través del descubrimiento. Se plantea siempre nuevas preguntas sin buscar respuestas ni aplausos, sino descubrir; por eso en este nuevo planteamiento sigue buscando siempre algo nuevo. Esa mente inquisitiva cuestionando qué hay detrás de la apariencia de las cosas comenzó pintando metal, después eran metales corroídos, luego quería que tuvieran volumen y los sacó”, destacó la curadora guatemalteca Valdeavellano.

Asimismo, dijo que “Ilse y Claudia fueron las primeras que en Nicaragua se metieron en el mundo patriarcal del arte a exponer, a plantear cosas que nadie abordaba, desafiaron el mundo patriarcal del arte para llevar su trabajo y son las únicas centroamericanas que fueron tratadas en el libro de arte latinoamericano por Marta Traba, y eso no es cualquiera”.

Valdeavellano aseguró que la exposición no trata de una obra edulcorada femenina sino que es de fondo, profunda, cuestionadora hacia adentro, y escudriñadora.

Ollas y telares

La olla precolombina ha sido el tema principal de la pintura de Claudia Fuentes, quien desde 1970 ha vuelto su mirada a la herencia ancestral.

En esta muestra mezcla las ollas como evidencia de la cultura ancestral con las paredes coloniales que vinieron a enterrarlas, así como la cultura popular contemporánea, con los anuncios y grafitis, además del desecho de las latas y los plásticos que se tiran a la calle.

En 2005, Mariú F. Lacayo empezó a pintar tejidos, telas, trapos de limpiezas, lampazos nicas y jergas mexicanas. Además de que los considera un trabajo arduo de la mujer, los ve como una metáfora de la vida de estas que terminan desgastadas por sus roles múltiples.

“A estos tejidos de algodón les daba forma metafórica de vida y los pintaba flotando. También trataba de recordar el tejido olvidado para salvarlo del olvido, y lo desintegro, en mis nuevas obras se me vuelven tridimensionales. Hago estudios de la física cuántica y se vuelve como un mundo de un tejido universal, capas y capas de pensamientos, memorias y emociones representadas en cada hilo; pero cada verdad es individual y se convierten en mapas cuánticos de la vida”, dijo Lacayo.

Costa Rica y volcanes

Por su parte, la costarricense Alessandra Sequeira compartió que siempre ha pintado interpretaciones de sueños cargados de mensajes y conciencias. Por ello, la pintura ha sido un despertar a nivel profundo de su ser. Su pintura dialoga directamente con el trabajo de Mariú Lacayo, porque tiene puntos que se entrelazan y son conexiones neuronales.

“En el proceso de reconexión tenemos la capacidad de conectarnos con el exterior y con nosotros mismos. El mensaje de mi obra es que no somos tan únicos como creemos, y nos tenemos que unir y conectar con la naturaleza, el micro y el macrocosmos están entrelazados”, dijo Sequeira.

Alejandra Gutiérrez es considerada la telarista de mayor fuerza e importancia en Centroamérica, ganadora del premio especial de la trienal de Riga con el súper sostén; afirma que la subalternidad de la mujer es algo que tenemos que entender. Hizo un enorme sostén y es descolonial en su manera de actuar.

Laura Báez, según Marcela Valdeavellano, es muy importante porque no renunció nunca a la pintura como herramienta tradicional. Dice que a través de ella se movió hacia la identidad en el sentido del volcán, que está presente en todo lo que significa ser nicaragüense.

 

6 artistas muestran cómo desde el arte la mujer puede cuestionar el mundo.

 

6:30 de la tarde inicia la inauguración de la exposición.