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De pronto, la sala se vio inundada de luz tenue emanada de la pantalla que reflejaba el amanecer en una típica calle de pueblo. Mientras la penumbra se iba disipando, de un solo tajo la luz artificial se coló por las perforaciones decorativas de una casa y fue la señal de que el hilo argumentativo iniciaba a desarrollarse.

Un proyecto que vimos desde su génesis, cuando el guión estaba preparado y no había fondos para realizarlo, se preestrenó este miércoles bajo el título "La pantalla desnuda", una producción cien por ciento nicaragüense, dirigida por Florence Jauguey.

La Trama

La historia con tintes de drama gira en torno de los riesgos que se corren cuando se realizan vídeos o fotos con contenido sexual. Alex, hijo de un acaudalado cafetalero, y Esperanza, hija de una esforzada madre soltera, son los protagonistas, quienes viven una relación amorosa intensa y en un momento de excitación, él graba la forma en la que su novia llega al orgasmo.

Muy cercano a ellos, Octavio, el amigo de Alex, representa la división entre el bien y el mal, es un chico con grandes conflictos de personalidad, que envidia lo que su amigo tiene, a pesar de que Alex comparte sus recursos con él.

En un acto de venganza absurda, Octavio roba el celular de su amigo y difunde el vídeo erótico que es visto por casi todos los habitantes de Matagalpa, ciudad donde está ambientada la historia. Por supuesto, las consecuencias son terribles para Esperanza, quien es tratada como una cualquiera, mientras que nadie hace escarnio en él.

Sin querer ser una agente de concienciación, Florence Jauguey se mostró muy contenta porque después de tres años de trabajo, al fin se materializó "La pantalla desnuda".

Desafíos

El financiamiento fue el primer peldaño y Jauguey aseveró que eso costó bastante, pero que hicieron una recaudación de fondos por internet y además lograron gran apoyo a nivel local por parte de la empresa privada y de algunas instituciones internacionales. Asimismo, la directora dijo que espera que la historia le llegue al público, porque la hicieron lo mejor que se puede.

Uno de los desafíos en esta película fue que los protagonistas son extranjeros y tuvieron que practicar mucho para hablar como nicas. Oscar Sinelas es español y adaptó un acento un poco más parecido al de la región norteña de Matagalpa, lo mismo sucedió con Paola Baldión, quien es colombiana.

Un fenómeno social

La película en cifras refleja que trabajaron más de 40 personas y costó más de medio millón de dólares, por ello la idea es contar historias que hablen a la gente y que reflejen fenómenos de sociedad actuales.

Por su parte, Roberto Guillén, el nicaragüense cuyo rol es el antagónico en la historia, dijo que le parece que es un buen producto nacional que retrata una gran crítica al matriarcado y al poder del machismo en cuanto a la crianza de los hijos. Mi personaje genera una sensación incómoda en el público y estoy orgulloso de interpretar a ese malo y espero que venga mucha gente para apoyar el proyecto.

 

6 de noviembre se estrena la película en todos los cines del país.

 

40 personas trabajaron en el largometraje.