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En un artículo del periódico en línea y blog de noticias estadounidense, The Huffington Post, Kathleen Peddicord describió la “belleza atemporal” de la ciudad colonial, y matizó cómo la luz, a medida que avanza el día, “remodela todo lo que toca, ya sea la brillante catedral amarilla y blanca, o los techos de tejas rojas”.

Por 28 años, Peddicord ha investigado, escrito, hablado y presentado los temas del buen vivir, la jubilación y las inversiones fuera de los Estados Unidos, y en su crónica para el célebre diario digital, confesó que “Nicaragua es uno de los lugares con los cuales sueño despierta a veces, uno de los países con los cuales me siento más conectada”.

PANAMÁ Y NICARAGUA

La escritora y viajera vive actualmente en Panamá, y antes de declarar abiertamente su amor por Granada, compara al país que actualmente llama su hogar con Nicaragua. “Mientras Panamá está en auge, lleno de actividades, energía, personas y dinero, Nicaragua va a otro ritmo, se balancea alegremente en su hamaca”, constata Peddicord.

Pero este ritmo es el que la seduce. “La economía global está colapsando, y si los nicaragüenses están al tanto, esto pareciera no afectarles. Sus sonrisas y su determinación por salir adelante, cuando pasás tiempo con ellos, te hacen preguntarte: ‘¿Acaso saben algo que yo no sé?’”, relata.

Y estas vivencias se las proveen las calles granadinas, que, sin demorar mucho más, pone al nivel de las parisinas.

PARÍS Y GRANADA

“Nadie está confundiendo Nicaragua con Francia. En el país centroamericano no hay trenes de alta velocidad (ni trenes de ningún tipo). No hay ópera. No hay Sena. No hay Louvre. Y Nicaragua no tiene el mejor sistema de salud pública del mundo (aunque el hospital Vivian Pellas de Managua es uno de los mejores de la región).

“Granada, sin embargo, tiene un lago al final de una empedrada calle llena de tiendas y cafés con mesas y sillas afuera, donde uno puede disfrutar una buena copa de vino al final de las tardes. Hay pequeñas galerías de arte, vendedores ambulantes de recuerdos, y un montón de turistas. Tal y como en París”, escribe.

Según Peddicord, la ciudad es especial porque en cualquier momento del día, con solo dar un paso en una de sus calles, el viajero se topa con sonidos encantadores, puntos de interés y ricos aromas mientras pasa al lado de impresionante arquitectura, parques bien cuidados y tentadores escaparates.

“Al igual que en París”, reza la publicación, “Granada es una ciudad hecha para caminar. Un carro priva de mucho y de todos modos, ¿quién quiere andar en carro? Uno no quiere perderse la chance de ser parte de la vida callejera de Granada”.

BARATO

Por último, y para recolectar más seguidores de la ciudad más visitada por los turistas en Nicaragua, Peddicord se refiere a la cuestión monetaria, afirmando que Nicaragua y Granada son una “ganga turística”.

“En Nicaragua todo es tan asequible que nunca tenés que decirte a vos mismo que ‘no’. ¿Querés comer fuera? ¿Disfrutar de aperitivos tardíos en la plaza? ¿Tomar y bailar hasta el amanecer? ¿Tomar un taxi a Masaya o Catarina para visitar los mercados? ¿Tomar un tour en bote por el lago? No hay problema. Podés disfrutar de tus caprichos sin dudar, pues incluso si tu presupuesto es bajo, puede soportarlo”.