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  • Efe-Reportajes

Unir tres caramelos del mismo color es simple, pero a la vez complicado. Ese es el objetivo de Candy Crush, el juego estrella que logró 500 millones de descargas y 132 millones de jugadores en todo el mundo en el 2013.

Pero ese reinado se ha acabado. Desde el 23 de octubre pasado está en las tiendas de juegos “online” la aplicación “Kim Kardashian: Hollywood”, que se ha convertido en uno de los cinco más descargados de la tienda de Apple y de los siete que más dinero recaudan.

El videojuego está generando 700,000 dólares diarios y se estima que al finalizar el año logrará superar los 200 millones de dólares en ganancias.

El juego no es un genial invento de un grupo de jóvenes que ocupan su tiempo libre en crear aplicaciones. Es más bien una obra de “marketing” de la estrella de los “reallity show”, Kim Kardashian.

A estas alturas parece que nada se le resiste a esta mujer estadounidense que en poco más de cinco años ha construido un imperio vendiendo los detalles de su vida privada y los de su familia.

Un juego de hacer nada

Kardashian se ha hecho famosa sin justificación alguna. No es actriz, no es cantante, no es modelo. Por eso la principal característica de este juego, que ha llevado a que la más popular del clan de las Kardashian sea calificada por algunos medios como “la reina” de los videojuegos en línea, es que motiva a la gente a hacer lo mismo que ella: nada.

El objetivo principal de los que juegan a “Kim Kardashian: Hollywood” es hacerse lo más ricos y famosos posible de forma virtual con la ayuda del avatar de la propia esposa del rapero Kanye West.

“¡Codéate con Kim Kardashian en la alfombra roja! ¡Crea a tu propio aspirante a celebridad para conseguir fama y fortuna!”, así se describe el juego, disponible tanto en la AppStore de Apple como en Google Play.

El videojuego invita a los participantes a crear su propia estrella que podrá elegir entre miles de atuendos, conocer a otras celebridades, salir de fiesta, tener parejas famosas, fanáticos entregados y paparazzis incansables.

Nada es gratis

La descarga inicial del juego es gratis. Pero para tener “una experiencia mejor” o avanzar con mayor velocidad será necesario pagar.

De hecho todo lo recaudado proviene de la inserción publicitaria dentro del videojuego y de todo el dinero que aquellos jugadores que se han vuelto adictos han invertido en compra de ropa y viviendas.

Cuando los jugadores salen mucho de fiesta —al mejor estilo de Kardashian, Paris Hilton o Lindsay Lohan— sus “celebrities” sufren bajones y tendrán que esperar a que descansen o pagar para recargarle de energía.

El dicho de que nada es gratis lo aplica muy bien el videojuego. Pero más la propia Kardashian en su vida real. 181,000 dólares, coches de lujo, dos cunas para su hija en la suite de hotel que ocupaba, así como una marca de agua concreta para beber, son algunas de las exigencias que la diva televisiva impuso para asistir al Baile de la Ópera de Viena.

Mercadear con su imagen es lo que mejor sabe hacer esta mujer de 34 años, que el año pasado ganó 28 millones de dólares, según la revista Forbes.

El negocio del año

Hace algunas semanas asistió a la Re/Code, una conferencia especializada en telefonía celular, en San Francisco (Estados Unidos), para contar que la idea de crear este videojuego sobre su vida surgió como reacción a la sobreexposición a la que se sentía sometida.

 

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