• Managua, Nicaragua |
  • |
  • |
  • elnuevodiario.com.ni

La del pasado lunes 24 de noviembre fue la tercera y última charla del artista plástico nicaragüense Raúl Quintanilla, en el marco de la exposición "Retratos Imaginarios de Picasso", que estará en exhibición en el Centro de Arte de la Fundación Ortiz-Gurdián (Edificio Málaga, Plaza España, Managua) hasta el próximo 31 de diciembre.

Las 29 litografías expuestas del pintor español Pablo Picasso fueron el decoro para la presentación con diapositivas que realizó Quintanilla, cuyo título "Eres mi Maar y en ti navego” hizo alusión a Dora Maar, artista francesa que fue pareja de Picasso y quien documentó con fotografías el proceso de creación del “Guernica” (obra cubista de óleo sobre lienzo, 1937).

CONTRA EL FASCISMO

Quintanilla, con sus amplios conocimientos y su humor característico, comenzó mostrando fotografías y documentos que reflejaban el contexto histórico-político que circundó la obra. Detalló que el “Guernica” - pintado en 37 días– alude al bombardeo del pueblo vizcaíno del mismo nombre, ocurrido el 26 de abril de 1937 durante la Guerra Civil Española, el cual no tenía ninguna importancia militar y fue un beligerante acto de violencia contra civiles inocentes con el solo objetivo de dañar, de matar.

Inspirado por el ataque, el colosal mural de Picasso (de 776.6 centímetros de largo por 349 centímetros de alto) fue realizado por encargo del Gobierno de la República Española para ser expuesto en el Pabellón Español durante la Exposición Internacional de París de 1937. Su finalidad era llamar la atención del público hacia la causa republicana en plena lucha contra el fascismo del Bando Sublevado de Francisco Franco, quien posteriormente sería dictador de España hasta su muerte, en 1975.

El expositor destacó la implicación de Maar en el “Guernica”, pues Picasso cuidaba mucho de su prestigio y no aceptaba fácilmente trabajar temas políticos. "Picasso sabía que el arte no puede cambiar al mundo y protegía su prestigio, no quería hacer arte de propaganda, pero Dora Maar le hizo ver que una obra artística puede al menos irritar las realidades geopolíticas", dijo Quintanilla.

Maar fotografió el mural y 8 de sus imágenes acentúan las diferentes fases del avance de la pintura, algunas incluso con inexplicables trozos de papel periódico adheridos a la tela. La entonces pareja de Picasso también lo capturó trabajando en el estudio y todos estos documentos son ahora invaluables piezas de la historia del arte.

LA OBRA, SU ESCENCIA

Una vez arribada al “Guernica”, la exposición de Quintanilla resaltó que, a pesar de ser una denuncia contra la barbarie y a pesar de aludir a un bombardeo histórico documentado, Picasso no incluyó ni aviones ni bombas en el cuadro, sino a las víctimas, a los recibidores del ataque y solamente a mujeres.

La obra, que en los 47 dibujos previos mostraba una escena al aire libre y que a la postre se desarrollaría en un recinto cerrado, muestra a una madre gritando al cielo la muerte de su hija, una mujer descuartizada con expresión de horror, otra ida con sus ojos alzados y desplazándose dificultosamente, una cuarta con los brazos alzados aullando de dolor --por lo que puede interpretarse como llamas--, y una quinta que se asoma desde lo alto y mira la escena de dolor con una candela en su mano derecha, que puede interpretarse como la República de España que mira la muerte de su pueblo (y de la cual se proyecta un triángulo, como un reflector que resalta a los caídos).

Un caballo, un toro, una paloma y una bombilla también son actores de la imagen, y todos, según Quintanilla, cuentan con incontables interpretaciones posibles. "Si a Picasso le preguntaban que si el toro representaba al Bando Sublevado de Franco, decía que sí. Y si otro día le preguntaban que si era la República de España, también decía que sí. Un día se hartó y dijo: "El caballo es un caballo y el toro es un toro", subrayó Quintanilla.

SÍMBOLO

Para finalizar, unas diapositivas que mostraban productos comerciales como tazas serigrafiadas con el “Guernica” en ellas, o camisas con la pintura estampada como decoro, hicieron reír a los presentes mostrando lo que el consumismo hace con las artes, pero a la vez dando prueba de la importancia de la obra casi un siglo más tarde, pues el “Guernica” se considera un ícono de los sufrimientos que la guerra inflige a los seres humanos.