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En una apuesta un tanto arriesgada de la marca nipona, el Qashqai se queda huérfano de siete asientos y pasa esta posibilidad a uno de sus hermanos mayores, el nuevo X-Trail, que sí cuenta con la opción de matricularse con dos asientos supletorios en la tercera fila, los cuales, al igual que antes ocurría con el Qashqai, se ocultan en el maletero.

El “+2” que la anterior generación exhibía en el portón y que nos informaba de que tenía espacio para hasta siete ocupantes pasa a ser historia, y deja a algunos de sus usuarios con familia numerosa (de más de cinco miembros) sin la posibilidad de renovar el modelo anterior por el nuevo.

Una vez tomada esta decisión, los ingenieros de Nissan se han centrado en hacer del Qashqai un vehículo más moderno y espacioso y de mayor calidad.

El auto exteriormente ha ganado mucho respecto a la anterior generación que salió en 2007, y que se actualizó en 2010 para seguir liderando las ventas de los denominados croossover, vehículos con forma de todoterreno que interiormente copian algunas de las soluciones de espacio y practicidad de un monovolumen.

Esta práctica fórmula, que pasa por diseñar un puesto de conducción más alto y dotar de ciertos rasgos de modularidad al interior, es lo que ha llevado a muchos conductores a pasarse de bando y sustituir su compacto “tradicional” por un vehículo que pretende ser más polivalente que el resto, y al que se busca convertir en el compañero indispensable de las personas aventureras y dinámicas, aunque estos no sean la gran base comercial de los SUV modernos.

INNOVACIÓN

Su diseño exterior ha cambiado y se escapa de esa imagen algo anodina que exhibía anteriormente y que trató de modificarse con los cambios exteriores introducidos hace cuatro años, cuando las luces de día empezaban a marcar la diferencia entre unos modelos y otros y remarcaban, especialmente, la capacidad de innovación de cada fabricante.

Lo que llama la atención en un primer vistazo al nuevo Qashqai son los faros delanteros y traseros con tecnología LED, que le dan una imagen más moderna y dan una pista del despliegue tecnológico que Nissan también ha llevado al interior del vehículo.

Los faros delanteros integran la luz diurna (con forma de boomerang, lo que enfatiza la imagen dinámica y un tanto agresiva que Nissan ha intentado imprimir a este auto), mientras que los traseros le hacen más visible por la noche al prolongarse más allá de los laterales del portón y acercarse hasta las puertas traseras.

Además, le hacen parecer más robusto y alargado que antes, pero sin abandonar las medidas compactas que caracterizan al segmento en que milita este croossover y que pretende seguir liderando.

Sus cotas cambian poco: es algo más bajito (2.5 centímetros menos, lo que deja su altura en 1.59 metros), pero más largo (7.7 centímetros, hasta los 4.38 centímetros) y ancho (2.6 centímetros más, hasta los 1.81 metros).

Con estas medidas es un auto que se maneja con facilidad en la ciudad, a lo que ayuda de forma notable el grado de asistencia que tiene la dirección y la precisión de la caja de cambios, con saltos entre marchas suaves y fluidos.

De serie este propulsor diesel, el básico, va aparejado a una caja manual de seis marchas, cuyos desarrollos son largos, enfocados a lograr consumos bajos de gasóleo.