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Spotify pareció tomárselo con humor, pero cuando Taylor Swift decidió que no colocaría su nuevo disco, “1989“, en la plataforma de “streaming”, seguro que hubo más de un escalofrío en la empresa sueca.

“Taylor, nosotros también éramos jóvenes la primera vez que nos vimos, pero ahora hay más de 40 millones de usuarios que quieren que te quedes... Es una historia de amor, ‘baby´, solo di sí”, respondió con ironía la empresa en un comunicado.

La anécdota sirve para ilustrar la enorme expectación que ha generado el nuevo álbum de la artista estadounidense, que cumple 25 años en diciembre. Para Swift, debería buscarse un adjetivo más allá de precoz: “1989” es nada más y nada menos que su sexto disco.

Pero mucho ha cambiado en la joven de Pensilvania desde que irrumpió como una figura adolescente del “country”.

Ahora está entre las estrellas pop del momento y todo lo que toca es oro: en poco más de un mes (se publicó el 27 de octubre) ha vendido más de dos millones de discos, solo en Estados Unidos, lo que la convierte en la artista con más ventas en el país norteamericano este año. A Taylor Swift no hay quién la pare.

Del country al pop

Aquella niña que se presentaba a concursos en Nashville, la cuna de la música tradicional estadounidense, ha crecido mucho.

La imagen y las canciones de niña prodigio del “country” han quedado atrás; los rizos y la guitarra están aparcados, y ahora Swift es una nueva aspirante al lugar de plata y brillantes en el pop que se pelean, entre otras, Beyoncé, Rihanna o Lady Gaga.

“1989” camina en esa senda, aunque el giro clave se produjo hace dos años con “Red”, el primer paso hacia el pop de Swift. El “single” “We are never getting back together” confirmaba que la cantante quería algo más que baladas y caras melancólicas y en “1989” ha quedado muy claro.

Con un estribillo contagioso hasta el extremo, “Shake it off” apunta sin rubor a las discotecas, mientras que “Out of the Woods” tiene unas reminiscencias ochenteras indiscutibles: “1989” es puramente pop y no parece haber camino de vuelta. Incluso en las canciones más pausadas, como “Blank Space”, la producción apuesta por un envoltorio electrónico y contemporáneo (su vídeo con Swift vengándose de su novio es ya un nuevo “hit” de la artista tras el éxito del clip de “Shake it off”).

De momento, sus fans han recibido los nuevos temas con los brazos abiertos. La cifra de 1.28 millones de copias, certificada por Billboard, es la mayor lograda por un artista en una semana en Estados Unidos desde “The Eminem Show” del rapero Eminem en 2002.

La fiebre por Swift tiene ya otra parada cercana: más de cincuenta conciertos se esperan en 2015 en Norteamérica, Europa y Australia para ver si, en directo, Swift es la estrella que aspira a ser.

No solo música

Los logros de Swift en la música son más que notables. Seis discos hasta la fecha, debut con 16 años y siete premios Grammy en su haber son logros dignos de mención. Pero, además de por su música, el sello Swift empieza a extenderse a otros campos.