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  • EFE

En el mundo del automóvil, BMW es sinónimo de berlinas y SUV de alto rendimiento, asociados a motores de arquitectura en línea que transmiten la tracción al eje trasero o a las cuatro ruedas, principios que la compañía se ha atrevido a cambiar radicalmente.

Esa transformación radical se sintetiza en el Active Tourer, un nuevo concepto que se aparta de lo tradicional en la compañía bávara. El Active Tourer es un monovolumen de estilo deportivo con clara identificación BMW, pero con motor en posición transversal y tracción delantera; nada que ver con la tradición de la marca.

Así, este nuevo modelo es un indicativo más de que BMW está dispuesto a romper muchas barreras. Empezó con los productos “i”, encaminados a ir creando una alternativa a la movilidad convencional y ahora lo hace con su primer monovolumen, impensable, fuera de lo previsible para los seguidores de BMW.

Motor transversal y tracción delantera, aunque también ha sido desarrollada la tracción integral para este modelo, no cambian, sin embargo, la percepción de que se conduce un BMW. Las percepciones en las diferencias son sutiles y para quien ya ha tenido entre sus manos los BMW de motor longitudinal y propulsión (tracción trasera).

El motor

El hecho de que la disposición del motor sea transversal, ha permitido a los diseñadores una mayor distancia entre ejes y una mejora de la arquitectura de la cabina, y consecuentemente, del espacio dispone para el equipaje.

El bastidor no necesita de tanto morro y evita un túnel central abultado para llevar el árbol de transmisión al eje trasero, aunque en este modelo haya versiones de tracción integral, reservadas a las motorizaciones con mayor potencia. El túnel necesario para el sistema xDrive en este caso es menos invasivo.

En diseño, el Active Tourer mantiene los rasgos esenciales que le identifican como un BMW. Una observación detenida nos muestra una carrocería elevada, aunque no exageradamente, con una silueta suave que desubica al modelo de los monovolúmenes puros. Se mantiene en un terreno medio, entre un turismo y el monoespacio tradicional.

Diseño

En el frontal luce la característica parrilla de BMW y destaca, en el caso de la versión probada, la nueva luz Bi-LED, acompañada por la brillante luz diurna de los cuatro anillos característicos en el diseño de todos los modelos de la marca.

El sistema Bi-LED, en este caso con faros autoadaptables, rinde la luminosidad de un sistema de gas xenón comprable y consume la mitad. El sistema ilumina la calzada de una manera óptima.

El ser más elevado hace que desde la perspectiva frontal se perciba un coche más estrecho de lo que en realidad es. La anchura es similar a la de la nueva generación de la Serie 1, suficiente, para proporcionar un espacio interior confortable.

En las plazas delanteras, gracias a unos sillones de nuevo diseño, igualmente confortables al resto de los utilizados por BMW pero ocupando menos espacio, se dispone de una confortable anchura. En el medio, se ubica el característico túnel, aunque con menos anchura, por ejemplo, que en un serie 3.

En la parte trasera, el Active Tourer ofrece un generoso espacio para las piernas, desde una bancada que puede desplazarse horizontalmente, lo cual hace mejorar, si se necesita el volumen del maletero, a cambio de reducir el espacio para las piernas. En la parte trasera caben, en principio, tres pasajeros, pero siempre será mejor que viajen dos.

La observación del interior nos descubre el inconfundible estilo de BMW, profuso en arquitecturas horizontales y en superficies de gran calidad de acabados. El ensamblaje de paneles decorativos y dispositivos exhiben una calidad difícil de encontrar en el mercado, salvo que se compara con lo más selecto. BMW hace común lo que en otras marcas se considera extraordinario.

37 mil dólares cuesta está bella máquina.

1,450 kilogramos tiene de peso el automóvil.