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  • Efe-Reportajes

La maleta tipo ‘trolley’ (con dos o cuatro ruedas en su base), es un elemento frecuente en los aeropuertos y estaciones de tren; tan eficaz para cumplir su propósito de trasladar el equipaje con rapidez y poco esfuerzo, parecía difícil de mejorar como no fuera en cuestión de materiales y diseño, pero un grupo de técnicos latinoamericanos la han convertido en ‘inteligente’.

La maleta Bluesmart (http://bluesmart.com), que ha captado sus fondos a través del sitio web de financiamiento colectivo Indiegogo, puede ser controlada a través del teléfono celular mediante una aplicación, permitiendo a su usuario cerrar y abrir el candado a distancia, conocer el peso de la maleta con el equipaje dentro y su ubicación geográfica, así como recibir notificaciones e informes sobre algunos aspectos del viaje.

Recarga tu celular

Asimismo, esta maleta permite recargar el celular, está especialmente diseñada para transportar ordenadores portátiles pequeños y tabletas digitales, explica el equipo que tiene su sede en Nueva York (EE.UU.) y está integrado por un grupo de diseñadores industriales, ingenieros y emprendedores.

Los creadores de la ‘maleta inteligente’ se definen a sí mismos como “un grupo de `geeks’” (apasionados por los ‘cacharros’ tecnológicos), que compartimos el entusiasmo por los viajes, la tecnología y el diseño, y que hemos vivido en carne propia cómo se arruinaban algunas de nuestras experiencias viajeras por diversos problemas con el equipaje”.

viajar sin preocuparse

“Nos fijamos en nuestras maletas y nos dimos cuenta que no han evolucionado en las últimas décadas, así que nos dispusimos a volver a imaginar cómo deberían ser estos elementos hoy en día”, señala el equipo formado por Tomi Pierucci, Martin Diz, Brian Chen, Alejo Verlini y Diego Saez Gil, también participan emprendedores de Colombia y Ecuador.

Para hacer realidad esa idea desarrollaron la tecnología durante más de un año y el resultado de este trabajo ha sido la invención de una maleta, patentada en Estados Unidos, que incluye una microcomputadora, un GPS y diversos sensores que se comunican vía bluetooth con el teléfono celular y con Internet.

La multinacional Intel (www.intel.es) prevé que la IoT, ocupe un mercado multimillonario en torno a 50,000 millones de cosas conectadas a la red a finales de 2020 y trabaja con diversas compañías para conectar y dotar de “inteligencia” a sillas de ruedas, sistema de agua y aire para urinarios o básculas de baño y barriles de cerveza, entre muchos otros elementos.

“Bluesmart es un equipaje de mano de alta calidad que se puede controlar desde el teléfono móvil, como si el usuario fuera su jefe”, según sus diseñadores.

Añaden que mediante una aplicación o ‘app’, el viajero “puede bloquear y desbloquear la maleta, pesarla, rastrear su ubicación, ser notificado si la ha dejado detrás y saber más acerca de sus hábitos de viaje, además de poder recargar su dispositivos móviles”.

Alta tecnología

Si una persona se separa de su Bluesmart, la maleta se bloqueará automáticamente y le notificará a distancia cada vez que alguien intenta abrirla, aunque el acceso a su interior puede ser compartido con las personas de confianza del viajero.

Esta maleta inteligente tiene incorporada una balanza digital que se activa al desplegar el mango y que permite saber, mediante la ‘app’ y leyéndolo en el móvil, cuántos kilos y gramos pesa la maleta llena y si este peso es autorizado por la aerolínea en que se viaja.

Gracias a los sensores de proximidad y de calor de la maleta, su usuario recibe una señal de alerta cuando se separa de ella, la puede localizar en su entorno más próximo y recibir un recordatorio de la última ubicación registrada.

Si la maleta se pierde o es cambiada de ruta, su usuario puede rastrear su ubicación, gracias a la geolocalización por GPS, “una red que está creciendo y llegará a cubrir todo el mundo”, aseguran.

Asimismo, la Bluesmart genera informes en tiempo real sobre las tendencias y los datos de sus viajes, incluyendo las distancias recorridas, los aeropuertos visitados, el tiempo empleado en cada país y otros datos sobre el perfil del viajero, a través de su ‘app’.