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  • Efe-Reportajes

Desde el primer momento en que accedes al nuevo “pick up” de Ford, escalón intermedio de la que es la “línea ruda de trabajo” del fabricante, se percibe el doble objetivo buscado y conseguido con el Ranger, pues a sus innatas cualidades como “fiel sirviente” en las tareas más duras del campo, se une un refinamiento y alto nivel en los acabados interiores dignos de cualquier berlina de gama media/alta del mercado.

Con todo tipo de elementos de seguridad en su habitáculo como airbag de conductor y pasajero, incluso para las rodillas del conductor, cortinas laterales hinchables de serie para los ocupantes de las filas delantera y segunda o airbags laterales de protección de tórax delante. El Ford Ranger cuenta con cinco plazas reales y amplias para sus ocupantes, con un elevado grado de comodidad en las plazas traseras, las más condicionadas en este tipo de vehículos por la plancha metálica de separación con la parte posterior, la de la caja de carga.

Nada más visualizar el tablero de instrumentos, destaca el panel central de control del sistema de sonido y comunicación, además de unos amplios y luminosos relojes con fondo blanco, dotados de sus correspondientes agujas en tonos azulados, que confieren a la imagen del vehículo, un aire juvenil y acertado, muy lejos de los esquemas de trabajo para los que se supone está pensado este nuevo todoterreno de Ford.

Asfalto y tierra

La información que despliega el salpicadero del Ford Ranger 2.2 con caja de cambio de seis marchas (disponible también con una caja de cambio automática de seis velocidades) es completa, sencilla de manejar y muy accesible en todo momento. Junto a la palanca del cambio de seis marchas Ford MT82 se puede apreciar el control electrónico de tracción con tres posiciones habilitadas, ruedas traseras motrices (2H), cuatro ruedas motrices (4H) y reductora (4L).

La posición 2H es la habitual de uso en este vehículo, sobrado de potencia y motor como para poder solventar, sin ningún tipo de problema, casi cualquier situación en asfalto y tierra. El complemento perfecto es la opción 4H, capaz de sacar al vehículo y su peso considerable de todo tipo de atolladero y posible de engranar con el vehículo en marcha hasta una velocidad máxima de 120 km/h.

La opción 4L o reductora apenas será necesaria en contadas ocasiones, muy extremas, en las que el motor Duratorq TDCi de 2,200 centímetros cúbicos con 150 caballos de potencia a 3,700 revoluciones, no sea capaz de superar los obstáculos que se nos presenten, merced en parte, al empleo de un turbocompresor variable con sensor de posición y el raíl común de alta presión de combustible.

Potente

El motor de este Ford Ranger entrega toda su potencia de una forma gradual y constante, sin apenas vacíos y con una docilidad digna de encomio que apenas produce errores en el tacto del volante y en la tracción, por lo que la conducción en pistas de tierra resulta extremadamente fácil y precisa, y hasta con un importante componente de diversión en este desempeño.

A la hora de frenar tampoco se observa fatiga en estos elementos indispensables para detener el peso del vehículo y que se confían a unos discos delanteros ventilados de 302 mm de diámetro y unos de tambor en el eje posterior de 295 mm.

En la ciudad la situación se complica para el Ford Ranger, sobre todo por su tamaño, si bien es loable la evolución que han experimentado este tipo de vehículos en los últimos años, en particular el modelo de nuestra prueba, respecto a versiones precedentes, casi en cualquier circunstancia, pues la dirección de cremallera asistida permite completar un giro con apenas 3.5 vueltas del volante.

Lejos han quedado también las molestas vibraciones y “botes” de las antiguas ballestas para la suspensión trasera, ahora con un rendimiento muy próximo a cualquier vehículo de uso cotidiano y que en el caso del Ford Ranger, se confían a unos amortiguadores de doble triángulo con muelle helicoidal en el eje delantero y muelles de ballesta tipo “Berlin Eye” para el eje trasero.

Estabilidad

Esta arquitectura del chasis mantiene estabilizado todo el conjunto de la carrocería sobre asfalto y especialmente en pista. Los brincos que caracteriza a la mayoría de estos vehículos quedan reducidos a un mínimo recorrido de la suspensión y ello mejora la confianza en la conducción de la camioneta. Es incuestionable que sus más de cinco metros de longitud, aunque fáciles de manejar en las grandes ciudades, no resultan demasiado sencillos a la hora de moverlos por estrechas callejuelas y aparcamientos, aunque su sensor posterior de proximidad resulta de gran ayuda en este tipo de tareas y simplifica al máximo, esos instantes a una “precisión” casi milimétrica.

Un frontal imponente y sus musculosas líneas laterales le impiden pasar desapercibido en el tráfico diario, en donde causa respeto y admiración por sus impecables dimensiones, reforzadas con un motor “lleno” en toda la gama de utilización y más que suficiente para el objetivo con el que ha nacido este Ford Ranger, que seguramente alcanzará su culmen en la versión tope de gama de 3.2 y 200 CV.

6 velocidades tiene la caja de cambios 2,048 kilogramos es el peso de este automotor.