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Tan solo han pasado cuatro meses desde la boda de George Clooney y la británica Amal Alamuddin, y ya varios tabloides estadounidenses y europeos rumoran que el matrimonio se encuentra al borde del colapso. El “bombazo” lo dio la revista In Touch en su más reciente portada. La publicación asegura que el actor de 53 años se niega a renunciar a su estilo de vida de playboy ante la desilusión de su esposa, quien ha considerado el divorcio. La publicación estima que el divorcio le costaría al galán alrededor de 200 millones de dólares.

Las razones

“El desprecio de Amal a Hollywood y a muchos de los amigos de Clooney ha aumentado y ha hecho que ella se comporte como una diva. Además, pelean sobre el tema de formar una familia”, aseguró una fuente anónima al semanario de espectáculos.

La revista OK!, a través del blog Celeb Dirty Laundry, hizo eco de la crisis al asegurar que la abogada británica está decepcionada de su esposo, con quien apenas hace cuatro meses contrajo nupcias en una suntuosa boda en Venecia, Italia.

“Amal siente que esto no es lo que quería para ella. Ella y George tuvieron un muy corto noviazgo y Amal pensaba que era el caballero internacional glamoroso. Ahora, está viendo un lado diferente”, detalló la revista OK citando a un amigo del actor.

Quiere salvar matrimonio

In Touch agregó que antes de que Amal opte por el divorcio, el protagonista de “Gravedad” desea salvar su matrimonio. “Él lo está intentando, pero detrás de cámaras, Amal y él se la pasan peleando. Ella trata de controlar cada movimiento de George”, dijo un allegado de la pareja a la revista.

Estos reportes surgen luego de que apenas la semana pasada la revista Life & Style, que pertenece al mismo conglomerado mediático que In Touch, dio por hecho el divorcio. “La pesadilla de George y Amal. Se acabó... después de 87 días. Peleas, celos y exigencias de diva los separaron. Todo se vino abajo tan rápido, después que ella le dijo: No quiero tener hijos”, señaló la publicación.

El portal The Inquistr informó que Amal se ha negado a asistir a la ceremonia del Óscar el 22 de febrero, pues no desea ser parte del mundo del espectáculo. “De ninguna manera ella irá del brazo de George, para después aparecer en todas las listas de ‘mejor vestidas’”, relató una fuente al sitio.

El diario español El País publicó una reflexión en la que advierte que Clooney ha perdido el misterio por el cual se le consideraba el galán mejor tratado de Hollywood. “En el último año optó por una de los mayores tentaciones que la fama reserva: la exhibición”, detalla el artículo.

No son los únicos

De ser ciertos los rumores sobre el divorcio de Clooney y Alamuddin se uniría a una lista de celebridades que hacen caso omiso al juramento de “hasta que la muerte los separe”. Kim Kardashian por ejemplo le pidió el divorcio a Kris Humphries, tan solo 72 horas después del enlace. En cambio, la batalla del divorcio duró mucho más. En total estuvieron casados más de 530 días.

Britney Spears se casó en Las Vegas con Jason Alexander, un amigo de la infancia. Éste fue uno de los acontecimientos que empezó a marcar el declive de la artista. Como era de esperar, dadas las condiciones en las que se casaron, el matrimonio duró poco, ya que su propia familia se encargó de anularlo todo, dos días después del enlace.

Renée Zellweger y Kenny Chesney se casaron en 2005 en la isla caribeña de San Juan, cuatro meses después de conocerse en un evento a favor de las víctimas del tsunami del sudeste asiático en 2004. Esta pareja tenía todos los ingredientes propios de una comedia romántica: una estrella de cine de Hollywood, un cantante country, un amor a primera vista... Pero lo que comenzó siendo un bonito romance, en solo cuatro meses dio un giro de 180 grados.

Para finalizar esta peculiar lista de matrimonios fugaces nos encontramos con la relación del actor Nicolás Cage y Lisa Marie Presley. Ellos mantuvieron un noviazgo complicado que duró unos dos años, hasta que finalmente se casaron. Dos meses después de contraer nupcias, Nicolás presentó los papeles del divorcio. El actor terminó afirmando: “Nunca deberíamos habernos casado”.