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Mini, sin abandonar sus principios, está reformulando su idea de éxito con la llegada de la nueva generación del Mini “tradicional” con la puesta en escena, por el momento, de una berlina hatchback de cinco puertas, discutida entre los puristas de la marca, que han llegado a aceptar el formato SUV llegado con el modelo Countryman, pero que se resisten a ver un tres puertas convertido en cinco.

A pesar del “sacrilegio”, el mayor tamaño no ha sido un obstáculo para los ingenieros de la marca a la hora de mantener firmes los principios dinámicos que han caracterizado a Mini y que enamoran a quienes disfrutan con la conducción de un coche que transmite sensaciones muy parecidas a las que se viven sobre un kart.

El Mini de cinco puertas es obviamente mayor, pero no por ello pierde encantos. La longitud es 16.1 centímetros mayor que el de tres puertas y la anchura es la misma, pero la altura es 1.1 centímetro mayor, lo que es inapreciable a la vista por efecto del crecimiento a lo largo.

Una cota si ha variado de manera apreciable es la distancia entre los ejes. Son 7.2 centímetros más que el Mini de 3 puertas, hasta llegar a los 2.56 metros. El beneficio reside en que los pasajeros que ocupan las plazas traseras pueden hacerlo con cierta comodidad, gracias al incremento de cotas en la cabina para acomodar las piernas, al tiempo que mantener una buena posición sin rozar con el techo. Un centímetro y medio de mejora en la altura interior ha sido suficiente para conseguirlo.

Importante es también que el incremento de cotas se ha traducido en una notable mejora del volumen disponible en el maletero. Son finalmente, 278 litros los conseguidos en el de cinco puertas, nada menos que 67 litros más en comparación con el maletero de tres puertas.

El nuevo Mini de cinco puertas se percibe con claridad que es más grande, pero no es fácil detectar, que se trata de un coche de cinco puertas. De hecho, el fabricante ha tenido que realizar una campaña especial de divulgación para que el comprador potencial detecte que está ante una berlina mucho más funcional.

Las cinco puertas en el Mini abre un nuevo potencial para la marca, que amplía así la clientela, lo que ya hizo con el exitoso Countryman.

Salvo la mayor amplitud de la carrocería, que ha dado lugar a dos pequeñas puertas, que dan acceso a la parte trasera del coche, y un mayor espacio interior, la arquitectura y el diseño de la cabina, apenas se diferencia de la del nuevo Mini de tres puertas.

Se mantiene el gran anillo central, ahora con el círculo exterior iluminado con led interactivo que cambia de colores, según el estado de conducción.

Segmentos

Desde el punto de vista comercial, la nueva carrocería, por tamaño, se coloca en un selecto nicho, el correspondiente a los utilitarios del segmento B, aunque puede ser una opción frente a los compactos del segmento C, aunque estos en la última renovación del segmento han crecido notablemente, ofreciendo, en consecuencia, una funcionalidad a la que no llega el Mini de cinco puertas.

La gama es amplia, capaz de adaptarse a una gran variedad de exigencias y el abanico de precios también es amplia, pero con cifras que limitan el acceso a este Mini.

Limitados son también los competidores, porque en la arquitectura de cinco puertas sólo se encuentran tres rivales directos a la nueva opción de Mini.