•   Los Ángeles, California, Estados Unidos  |
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  • AFP

Las megaestrellas de la música sacudieron otra vez el mundo de la moda con atrevidos atuendos en blanco y negro en la alfombra roja de los premios Grammy, la mayor fiesta estadounidense de la industria musical que se festeja este domingo en Los Ángeles.

Beyoncé, una de las favoritas de la noche con seis nominaciones, llevó un vestido negro traslúcido largo con un glorioso escote en V. Pero la reina del R&B no fue la única que osó ser generosa con su escote.

Madonna sacó a la luz el travieso matador que lleva por dentro y llevó un vestido corto en negro y rosa de Givenchy. Sus pechos levantados a niveles peligrosos, las botas altas negras y guantes hasta los codos completaron el look, sobre todo cuando la "Material Girl" mostró su trasero a los fotógrafos en plena alfombra roja.

La rapera Nicki Minaj, que busca dos premios, no dejó casi nada a la imaginación con su vestido negro Tom Ford cortado hasta el ombligo en una ancha V.

Meghan Trainor --nominada a Canción y Grabación del Año por su edulcorado hit pop "All About That Bass"-- pavoneó su cuerpo en un vestido negro con una capa superior de encaje largo. Su accesorio para la alfombra roja: su padre.

Trainor dijo que poder asistir a la fiesta de los Grammy era "un sueño hecho realidad".

La princesa del pop Katy Perry, con renovada popularidad gracias a su exitoso show en el entretiempo del Super Bowl, lució espléndida con un vestido blanco plateado de Zuhair Murad con decoraciones en cristal. Y cabello púrpura.

La tres veces nominada Taylor Swift se distanció del resto y llevó un vestido muy elegante entre azul y verde de Elie Saab.

La rapera australiana Iggy Azalea, que perdió ante Eminem en la categoría a Mejor álbum de rap, añadió una nota de realeza a la fiesta con un traje de Armani azul rey que abrazó su figura y su cabello rubio trenzado en forma de corona sobre su cabeza.

Los Grammys han sido escenario de grandes momentos de la moda durante sus alfombras rojas. Uno de los más recordados es aquel vestido verde prácticamente inexistente de Versace que lució Jennifer Lopez en el año 2000.

Pero los hombres de la música que acudieron a la gala de la 57a entrega de los Grammy en el estadio Staples Center tampoco decepcionaron.

"Es muy, muy surrealista", dijo el cantante Sam Smith, ganador del Grammy a Mejor artista nuevo, cuando aún caminaba por la alfombra roja y el canal E! le preguntó sobre su meteórico ascenso.

Pharrell Williams, otro de los grandes favoritos de la noche, lució un traje de chaqueta y... bermudas gris pálido de Adidas. Pero al menos no llevó el sombrero alto de Vivienne Westwood que dio tanto de qué hablar el año pasado.

Más discretamente, John Legend optó por un traje Dolce y Gabbana gris, sin corbata.

Su esposa, la modelo Chrissy Teigen, estaba muy sensual en un vestido Gucci con cortes estratégicos que mostraban las desnudeces y curvas de las que habla Legend en su tema "All of Me".