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  • EFE

Hollywood amaneció ayer lunes con resaca tras bailar, beber y disfrutar en las fiestas de postín tras la 87 edición de los Óscar, una tradición que atrae a decenas de curiosos en los alrededores, pero a la que solo unos pocos elegidos están invitados.

El evento más prestigioso, el de Vanity Fair, celebrado este año en el Wallis Annenberg Center for the Performing Arts, de Beverly Hills, reunió a artistas como Lady Gaga, Jennifer López, Jennifer Aniston, Sofía Vergara, Benedict Cumberbatch, Julianne Moore, Naomi Watts, Emma Stone, Eddie Redmayne, Jared Leto o Lupita Nyong’o.

Así como a Keira Knightley, Miley Cyrus, Irina Shayk, Jessica Chastain, Christina Aguilera y Robert Pattinson, entre otros.

Pero las estrellas que robaron los flashes de los fotógrafos fueron Beyoncé Knowles y su esposo, Jay-Z, a pesar de que intentaron no llamar demasiado la atención refugiándose en un “Todo el mundo se volvió loco cuando aparecieron”, explicó uno de los asistentes a la publicación. “Se supone que no puedes tomar fotos de las celebridades dentro de la fiesta, pero cuando Beyoncé y Jay-Z aparecieron, todos sacaron las cámaras”, añadió.

La gran alternativa fue la tradicional fiesta de Elton John en el parque de West Hollywood, que recaudó cerca de seis millones de dólares para su Fundación contra el sida. Al evento acudieron cerca de 1,000 invitados.

“Lo que logramos hacer en una sola tarde continúa asombrándome”, explicó el propio Elton John. “Juntos estamos consiguiendo un progreso real, ayudando a una persona, a una comunidad cada vez. Y no es ingenuo pensar que juntos podemos acabar con el sida”, apuntó, reservado, mientras bebían champán, según la publicación Us Weekly.