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Casi 70 mil espectadores, en su mayoría jóvenes amantes del pop, deliraron hasta la madrugada del viernes con el primer concierto en Argentina de la diva estadounidense Madonna, en el estadio Monumental de River Plate, donde presentó su show "Gira dulce y pegajosa".

Un estremecimiento de felicidad impactó al público en el momento en que la cantante y bailarina apareció en el escenario para iniciar el concierto con su tema "Hard Candy".

Pero el clímax de emoción lo alcanzó con "No llores por mí Argentina", tema de la ópera rock "Evita", de Rice y Webber, que interpretó en el cine bajo la dirección de Alan Parker.

La puesta en escena fue uno de los placeres de la noche, por el despliegue tecnológico, los sistemas de sonido, efectos visuales, los 18 bailarines, una banda en vivo y la enérgica sensualidad de la artista.

Al encenderse las luces del primero de los cuatro recitales de "The Sticky & Sweet Tour 2008", la "Reina del Pop" lo hizo sentada en un sillón negro, cuyo respaldo formaba una gran "M" blanca.

Encanto latino con "La isla bonita"

"Hello, Buenos Aires", dijo Madonna, a quien un montaje técnico le permitió cantar "Beat Goes On" a dúo con Britney Spears en un video.

Otros momentos de éxtasis para sus fanáticos los logró con "Human Nature", "Vogue" y "Die Another Day", último tema de una primera parte titulada 'Pimp' (proxeneta).

Maddona cantó a veces "a capella", empuñó una guitarra acústica y jugó a saltar la soga, en una velada en la que se lució con "Music", "She's not me" y una sombría "Spanish lesson".

Pero el encanto latino revivió con "La isla bonita", acompañada por tres músicos gitanos, y un "Like a virgin" cantado sin música, tras un pedido a gritos desde el público.

La onda posmoderna explotó en el sonido y el vestuario con temas como "Like a payer", "Ray of light" y "Give it 2 me", durante un concierto que hizo referencia a la estética de Keith Haring, un artista de graffiti neoyorquino que murió de sida.

Antes de cantar el célebre "No llores...", Madonna se ubicó sentada en el borde del escenario para interpretar "You Must Love Me", también de la ópera rock.

Detrás de ella, las pantallas gigantes mostraban imágenes de la extinta líder política Eva Duarte de Perón y de la bandera argentina.