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O.J. Simpson, ex estrella del fútbol americano, fue condenado ayer viernes a al menos quince años de cárcel, por robo a mano armada, en Las Vegas, trece años después de haber sido absuelto en un juicio por el asesinato de su ex esposa y un amigo de ella, que conmocionó a todo Estados Unidos.

Con la mirada gacha y esposado, O.J. Simpson escuchó las sentencias por cada uno de los cargos presentados en su contra, por un caso de secuestro y robo a mano armada de recuerdos deportivos en 2007, en un hotel-casino de Las Vegas (Nevada, oeste), dos de los doce cargos en su contra desde que fue declarado culpable en octubre.

Simpson, de 61 años, famoso por haber sido absuelto hace trece años de un proceso por el asesinato de su ex esposa y un amigo de ella, en Los Ángeles, se disculpó sollozando ante la jueza, Jackie Glass, poco antes de conocer el veredicto.

“Lo siento, lo siento. Estoy ante ustedes lamentándome, un poco desorientado”, dijo el ex deportista vestido de prisionero en uniforme azul, ante la jueza Jackie Glass.

“Yo nunca tuve la intención de hacerle daño a nadie. Yo no quise robar a nadie”, agregó visiblemente nervioso y con la voz quebrada en la audiencia final de este caso, que aunque volvió a despertar interés en los medios estadounidenses, no paralizó al país como sucedió en 1995 cuando Simpson fue absuelto en medio de una amarga discusión racial en la sociedad.

Orenthal James Simpson pudo haber sido sentenciado a una condena entre seis años de cárcel hasta cadena perpetua. El 13 de septiembre del año pasado, Simpson y su camarada, Clarence Stewart, irrumpieron junto a un grupo de hombres armados en una habitación del casino hotel Palace Station, de Las Vegas, para llevarse una colección de artículos deportivos valorada en 100 mil dólares.

Según la jueza, “en este caso todo estaba en una grabación. Sus propias palabras se pueden escuchar durante los hechos (...) La evidencia fue abrumadora”.

La magistrada Glass se expresó en términos duros hacia el ex campeón de football americano, al calificarlo de “arrogante” e “ignorante”, y aunque aceptó las disculpas de Simpson, enfatizó que “para la Corte estaba claro que él pensó en hacer en Las Vegas lo que no hubiera podido hacer en otro lugar”.

De acuerdo a la defensa de Simpson, la ex estrella deportiva sólo quería recuperar objetos que le habían robado, pero no pudieron convencer al jurado una vez divulgada la grabación del incidente.

Simpson, una verdadera estrella deportiva en 1970, protagonizó uno de los casos judiciales más controvertidos del siglo XX en Estados Unidos, cuando fue absuelto por el asesinato de su ex esposa Nicole Brown y un amigo de ella, Ron Goldman.

“Como jueza, en este caso, no estoy aquí para sentenciar al señor Simpson por lo que pasó previamente en su vida”, aclaró la magistrada Glass.

“Tengo un gran respeto por el sistema de justicia criminal, respeto el veredicto de mis jurados. Tengo que respetar lo que pasó hace trece años. Mucha gente no estuvo de acuerdo, pero eso no me concierne a mí”, agregó la jueza. Fred Goldman, padre de Ronald Goldman, estuvo presente en la audiencia del viernes y manifestó entre lágrimas su “satisfacción” y “agradecimiento” hacia la jueza Glass.

“Es un momento agridulce”, dijo al recordar que su hijo lo perdió para siempre, y agregó: “Este hijo de p... pasará largo tiempo en la cárcel, ése es su lugar”.

Su cómplice, Clarence Stewart, también fue sentenciado a quince años de cárcel.