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Los Tigres del Norte hicieron suya la noche del viernes en la capital, donde nuevamente se coronaron como los reyes de la música norteña. El primer concierto que realizaron en esta tercera visita que hacen a Nicaragua, hizo que los presentes, precalentados por el grupo telonero Sismo, se emocionaran, gritaran, saltaran y saludaran con euforia al grupo.

El conocido “Jefe de jefes” fue la tonada que dio seguimiento al primero, y enseguida soltaron “Golpes en el corazón”. Al finalizar el tema, y con solo la ejecución de los instrumentos, los cinco integrantes de la banda fueron formalmente presentados por el tigre mayor. Cada uno, en cuanto su nombre era mencionado, saludaba al público con ánimo.

Previo, uno de los hermanos Hernández preguntó: “¿Cómo está nuestra gente de Nicaragua? Saludamos a nuestros cinco distritos de Managua… Gracias a celulares Claro por traernos nuevamente. Queremos que se diviertan con nuestras canciones”. Enseguida solicitó la roconola humana, en la que tradicionalmente se convierten. Arrancó como si el público fuese depositando monedas en forma de aplausos y mucho cariño.

Las canciones solicitadas no fueron obviadas y fueron saliendo una a una, hasta muy entrada la noche, en la que los presentes, haciendo honor al estilo norteño de Los Tigres del Norte, aparecieron enfundados en camisas a cuadros con mangas largas, botas vaqueras, fajones con hebillas, en forma de algún animal salvaje; y los infaltables sombreros de distintos colores y estilos.

Y mientras el grupo hacía su papel, llegaban a sus manos las notitas con solicitudes. En una de ellas hicieron mención de una historia de amor con muchos obstáculos, razón por la cual el tema “La puerta negra” fue la indicada para una dedicación.

El desfile de canciones fue interminable. La gente, casi afónica, no paraba de cantar y bailar, haciendo más amena su velada con traguitos de su ron favorito. Las solicitudes igualmente se hicieron mediante pancartas, y fueron temas como “De paisano a paisano”, “Que rica está la manzana”, “Tres veces mojado”, “La banda del carro rojo”, “El taxista”, “Ni parientes somos”, “La reina del sur” y muchísimas más.

El acento norteño de los integrantes del grupo, su porte, sus voces y demás encantos, conquistaron a muchas mujeres admiradoras totales de su talento. “Los amamos tigres”, “son todo unos verdaderos hombres que quisiera tener en mi casa”, “Luiiiiiíssssss (el “cumiche” del grupo), bésame amor o me muero”, escuché gritar a ciertas féminas durante el concierto, que valga mencionar de paso, inició a la hora prometida: diez de la noche. Ayer sábado se presentaron en la ciudad de Estelí, donde el éxito también fue desbordante.

Horas antes
La agrupación nacional Sismo se puso las pilas poniendo en ambiente a los fanáticos, quienes esperaban con ansias ponerse a cantar con Los Tigres todos sus cañonazos, dados a conocer durante su larga trayectoria de cuarenta años.

Soca, palo de mayo, quebradita, merengue y otros géneros tropicales tenían bailando a toda la multitud, que como pasaba el tiempo, se iba engrosando cada vez más. Las dos bailarinas del grupo Sismo se presentaron con diminutas faldas, las cuales tongoneaban luciendo su figura al ritmo de la tonada, haciendo pequeñas coreografías que acompañaban el ritmo.

Tampoco faltaron los desmayados, cuando siquiera habían aparecido los protagonistas de la noche. Vi circular a un par de desfallecidos en camillas cargadas por miembros de Cruz Roja. Cabe mencionar, que desde cualquier punto del local podrías apreciar del show, gracias a las pantallas gigantes.

Sin duda fue la noche más espectacular para los que vieron a Los Tigres del Norte, en vivo, por primera vez. Por su lado, los reincidentes se fueron a sus casas con una excitante historia musical que contar, todos complacidos, satisfechos y contentos, en un concierto que se desarrolló con suma tranquilidad.