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Sus obras encierran fresca poesía enfocada en la naturaleza, en el verdor del campo. Su quinta obra, recién presentada en León y Managua, titulada “Son del agua”, trae como columna vertebral la belleza de Solentiname y demás paraísos localizados en nuestro país. Del poeta mexicano, Vidal Flores, conozcamos un poco.

“Son del agua” contiene alrededor de 35 poemas dedicados a Nicaragua. Según Flores, “el proyecto fue conocer el Lago Cocibolca, pero sobre todo Solentiname. Dicho viaje era un proyecto y de ahí surgió este libro”, señaló. El viaje que Flores comentaba se realizó hace tres años; luego regresó a su país, México, para escribir, y después pisar nuestras folclóricas y darianas tierras para entregarnos su cosecha convertida en poesía.

Asimismo, descubrimos que esta quinta obra del artista hace referencia a varios sitios como Masaya, León, Pochomil; y lo central son dos estancias sobre el Lago, es decir, “el corazón del libro”, resumió el escritor.

El libro fue presentado en la ciudad de León por los poetas Marcia Ondina y José Luis Moreira, el pasado 27 de noviembre. Nuestra capital igualmente fue escenario para dar a conocer este material, mismo que fue lanzado en el Auditorio de Hispamer de la UNAN-Managua, el viernes 5 de diciembre. La poeta Alfonsina Aburto fue la encargada de su lanzamiento, el cual se dio gracias a la UNAN-León.

Muchos de los que ya han navegado por el manso “‘Son del agua” han dado su opinión al respecto, la que enseguida le da una idea al autor de la percepción de su obra. “Creo que le ha gustado a la mayoría de la gente, y con los poetas de León tuve una reunión donde compartimos cada quien su obra. La mía despertó polémica en su lectura y realmente no me lo esperaba…”, comentó animado.

Poeta desde hace veinte años
Vidal Flores en el año 1950 en el Sauz, Estado de Guerrero, México. Estudió letras hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM. Asistió al taller de poesía coordinado por el poeta chiapaneco Efraín Bartolomé, y de ahí surge “Nudo de grafito” (colectivo), cuadernillo de poesía editado por Punto de Partida, de la UNAM.

Aparte de esta quinta obra denominada “Son del agua”, el escritor ha desvelado su pluma con “Violín de viento”, “Ceniza de sol”, “Cantos de arcilla” y “Brasas para encender la Luna”. Estos libros están llenos de poemas de amor y dedicados a su vez a la naturaleza, los cuales fueron escritos y lanzados en su país natal.

No podemos dejar de mencionar que el poeta es de origen campesino, al igual que sus padres. “Esto se puede notar”, según manifestó, “en el primer libro que se llama ‘Violín de viento’, donde retomo poemas del campo; aunque en libros posteriores aparecen esporádicamente ambos elementos”.

Por otra parte, mediante concursos, el poeta fue agasajado en el año 1992 y 1994 con el Premio Interamericano de Poesía Navachiste, y el Premio “Rubén Bonifaz Nuño”, respectivamente.