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Barbara Streisand, vehemente crítica del presidente George W. Bush, recibió del mandatario un beso incómodo en la mejilla, y la cantante y actriz respondió de igual manera en la Casa Blanca, antes de la entrega de los premios del Centro Kennedy.

“El arte trasciende a la política este fin de semana”, había dicho poco antes la artista de hondas raíces demócratas. Aún así, agregó que hubiera sido “encantador” si hubiera podido recibir el premio cuando Barack Obama estuviera ya en la Presidencia, como lo estará desde el 20 de enero.

La cantante y actriz fue una de las homenajeadas en el Centro Kennedy, junto con el actor Morgan Freeman, el cantante de música country George Jones, la bailarina y coreógrafa Twyla Tharp y los músicos Pete Townshend y Roger Daltrey, del grupo The Who. Los premios distinguen a las personas que han contribuido a definir la cultura estadounidense mediante el arte, en recuerdo de John F. Kennedy, quien gobernó de 1961 a 1963, cuando fue asesinado.

El beso, acompañado de un abrazo, entre Bush y Streisand, quien dijo que las elecciones del año 2000 y de 2004 fueron robadas por Bush, fue transmitido en video en la fiesta en el Centro Kennedy. Los asistentes no pudieron evitar una sonrisa. La cantante y actriz, Queen Latifah, comenzó el homenaje a Streisand diciendo que dejó de lado las reglas para trazar su propia carrera. La cantante Idina Menzel, de los musicales “Rent” y “Wicked”, de Broadway, interpretó canciones de Streisand como “Don’t Rain on My Parade”, del musical “Funny Girl” de 1964, y combinó otras.

Beyonce Knowles emergió desde la platea y cantó “The Way We Were”, mientras que Ne-Yo interpretó otra de Streisand de 1965, la exitosa “Lover, Come Back to Me”, acompañada de cuatro bailarines.

Previamente fueron homenajeados los dos miembros del grupo británico The Who.

Los boletos para el acto costaron hasta 4 mil dólares. El año pasado se recaudaron cinco millones de dólares, los cuales fueron utilizados para apoyar los programas del Centro Kennedy.