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Después de que fuera presentado en el Salón de Londres hace ya algunos meses, la firma del óvalo ha dado a conocer ahora con todo detalle cómo será el Ford Focus más potente de la historia.

Hablamos de la versión RS, que se pondrá a la venta la próxima primavera. Una de las características principales de esta nueva generación del Ford Focus RS será sin duda el propulsor. Y es que Ford ya había colocado el listón muy alto con los anteriores RS, con 212 y 225 caballos respectivamente. Por este motivo, el nuevo deportivo debería tener una potencia aún más elevada que sus predecesores. De ahí que este nuevo Focus RS, que ha vuelto a utilizar el propulsor de gasolina introducido en el actual ST, logra una potencia máxima de 305 caballos y un par de 440 Nm. El motor del que hablamos es el T5 de Volvo, una mecánica desarrollada por la firma sueca con cinco cilindros en línea y 2.521 centímetros cúbicos.

Para lograr esta mayor potencia, los responsables de la división de altas prestaciones de Ford Europa han realizado modificaciones en la gestión del motor, han incrementado la presión del turbo, además de haber desarrollado unos árboles de levas exclusivos e introducido modificaciones en la culata y en los escapes. Todas estas variaciones han permitido que este motor T5 sea el más potente del grupo Ford con 305 caballos de potencia y un par máximo de 440 Nm. Esta elevada potencia le permiten alcanzar los primeros 100 km/h por debajo de los seis segundos, además de lograr una velocidad máxima de 250 kilómetros por hora.

Junto a la elevada potencia, el Focus RS destaca también por su estética deportiva -con grandes alerones y entradas de aire- y por la forma en la que se transmite la potencia del motor al eje delantero. Y es que Ford ha elegido esta configuración, en lugar de la tracción integral, para aligerar el peso del vehículo. Aunque inicialmente Ford se planteó incorporar la tracción integral finalmente la descartó puesto que esta tecnología incrementaría en demasía el peso del vehículo. De ahí que los ingenieros de la marca hayan optado por mantener la tracción delantera, aunque con un diferencial autoblocante para evitar pérdidas de tracción.

A todo ello se suma una profunda revisión del esquema de las suspensiones. Así, el tren delantero incorpora una tecnología que Ford ha bautizado como RevoKnuckle y que consiste en unos ajustes de geometría realizados sobre la base de la disposición McPherson. Según sus creadores, con esta solución el Focus RS mantiene su ligereza y, al mismo tiempo, presenta una excelente relación entre motrocidad y comportamiento.

Otras mejoras realizadas en el chasis son unas vías cuatro centímetros más anchas, unas suspensiones revisadas con la incorporación de nuevos muelles y amortiguadores, además de una barra estabilizadora trasera más larga y rígida y de una dirección más precisa y rápida.

Asimismo, los discos de freno presentan ahora unas mayores dimensiones. En el eje delantero estos discos son de 336 milímetros de diámetro y en el trasero tienen un diámetro de 300 milímetros, 16 y 20 milímetros más -respectivamente- que en el ST. Las llantas son de 19 pulgadas y los neumáticos, de la firma Continental, presentan unas medidas de 235/35.

Por último, otra de las modificaciones realizadas afecta al ESP, el dispositivo que evita que el coche derrape. Los ingenieros de Ford han retrasado la entrada de este elemento, para permitir así una conducción más deportiva. Además, este elemento puede ser desactivado en su totalidad.

Verde metálico
A todo ello hay que sumar el llamativo color verde metálico, con el que la firma del óvalo quiere rememorar a los Escort RS 1.600 de la década de los 70. A este color vanguardista hay que añadir además unos pasos de rueda de mayor tamaño, un gran alerón trasero y unos escapes cromados. Las tomas de aire también protagonizan la estética del nuevo Focus RS. Destacan, por ejemplo, las dos entradas de gran tamaño en el capó, otras muy cerca de los pasos de rueda en los laterales y una gran rejilla en forma de trapecio que además recoge el mismo diseño introducido en el Focus de calle.

La mencionada deportividad también está presente en el interior del vehículo. Los asientos, que han sido diseñados por Recaro, presentan un diseño específico que recoge el cuerpo. Además, están realizados en cuero -negro y verde- e incluyen el logotipo bordado de Recaro y el de las siglas RS.

A los asientos deportivos se suma una consola central con un acabado similar al de la fibra de carbono, unos pedales realizados en aluminio y una palanca de cambios con el logotipo RS. Más llamativas son las tres esferas situadas en la parte superior de la consola, que informan de la presión del turbo, del aceite y de la temperatura.

Las siglas RS, sinónimo de deportividad
Cuando en 2002 Ford inició la producción del Focus más potente probablemente la firma del óvalo desconocía el impacto que tendría el lanzamiento del compacto deportivo. En sólo unos meses el Focus RS I fue un éxito de ventas. De hecho, Ford comercializó todas y cada una de las unidades fabricadas, cerca de 4.500 coches. La mayoría de ellas fueron destinadas a Europa y más en concreto al mercado británico, que se convirtió en un fiel admirador del Focus más potente.

Sin embargo, la hazaña de los hombres de Ford no sólo quedó en la venta íntegra de la producción. Además, este Focus supuso el renacimiento de la saga RS, unas siglas con 40 años de historia que tuvieron su máximo exponente con el lanzamiento del Escort RS 1.600 en 1970.