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  • EFE

La industria del cine en China está de enhorabuena. Líder de taquilla mundial por primera vez en febrero, toma forma el sueño de quienes pretenden alzar al país como la nueva meca del séptimo arte, ambición que muchos ven aún inalcanzable mientras no desaparezcan la censura y la piratería.

Si bien los pronósticos apuntaban a que sería en 2020 cuando la taquilla china arrebataría el liderazgo a la estadounidense, la segunda economía mundial se ha “estrenado” cinco años antes.

Al menos un par de circunstancias jugaron a favor de China en febrero. Que se tratase de las vacaciones del Año Nuevo Lunar, cuando el ocio es más accesible para los cientos de millones de chinos que están de asueto, y que, al contrario, para Estados Unidos fuera uno de los meses más flojos de la taquilla tras la Navidad.

“Es algo momentáneo. Volveremos a ver meses en los que China adelante a EE.UU., pero no ocurrirá de forma más permanente hasta dentro de 2 o 3 años”, explicó Robert Cain, presidente de Pacific Bridge Pictures, una consultora del sector del entretenimiento en ambos mercados.

Taquilleras

Pero otra sorpresa fue que el récord de febrero (650 millones de dólares) se debiera principalmente al consumo de producciones domésticas, con la cinta “El hombre de Macao II” como la más taquillera, seguida por “Dragon Blade” y por la ambiciosa coproducción chino-francesa “Wolf Totem”, de Jean-Jacques Annaud.

Es precisamente la fórmula de las coproducciones la que está suponiendo un importante impulso a la cartelera china. Primero, porque permite la entrada de savia y capital extranjeros saltándose la cuota de películas foráneas que imponen las autoridades (de alrededor de 30 al año), y segundo porque aumenta la recaudación del cine doméstico con tramas a veces más atractivas para la audiencia.