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Obras de arte guiadas por Dios, moldeadas por la pasión y plasmadas con la precisión de una artista que durante 45 años ha dedicado su vida a la pintura y la escultura.

“Dios me ha dado mucha luz en todo momento, porque cuando voy a hacer un cuadro siempre lo invoco”, señala Ilse Ortiz de Manzanares, una de las primeras mujeres que se abrió paso en las  esferas culturales de Nicaragua.

Con temáticas variadas, técnicas diversas, búsqueda constante hacia la modernidad, tendencia hacia los azules y rojos, su obra ha sido bien valorada desde sus primeros pasos a inicios de la década de los 70, cuando incluso llegó a “codearse” con el grupo Praxis, referente obligatorio de la pintura nicaragüense.

Tributo

Por su valioso aporte a las artes nacionales en la quinta edición de la exposición Mujer y Arte, en saludo al Día Internacional de la Mujer, decidieron realizar la muestra como un homenaje a la trayectoria de Ilse Ortiz de Manzanares, esta noche en el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica, a partir de las 6:30 de la tarde.

Las pintoras participantes y que rinden homenaje a la artista Ortiz de Manzanares son Chilo Cuadra, Chilo Delgadillo, Cayetana Chamorro, Claudia Fuentes de Lacayo, Dalila Montealegre, Erika Mierisch, Gertrudis Guerrero, Giovanna Serrano, Indiana Cardenal, Karla Cecilia Rodríguez, Karla Valle, Laura Báez de Lacayo, Liesy Ulvert, Ligia Mendieta-Vaughan, Lourdes Centeno, Lucía Ulvert, Luisa Guerrero, Luz Marina Acosta, Marcia Bolaños, María Eugenia Lacayo, María Luisa Lau, María Renée Pérez, Mercedes Ubago, Nunzia Valenti, Pía Melo, Rosa Carlota Tünnermann y Silvia Zúniga. Si buscamos seguir la línea evolutiva de Ortiz de Manzanares nos encontramos con que sus primeras manifestaciones pictóricas estaban adscritas al abstracto, luego se refugió en la belleza que se puede crear a través de las chatarras retorcidas. También decidió trabajar con láminas rotas por impacto.

Luego vino Sólidos Heridos. Sin duda una etapa muy representativa de su obra que nace precisamente de su encuentro cercano con la soledad, en un mundo que le era ajeno y en el que afirma solo le acompañaba Dios.

“Los Sólidos Heridos son de mi época en Costa Rica. Comencé a pintar sólidos que consideraba eran yo misma, porque a veces salía de una misa y no podía saludar a nadie porque no los conocía. Después empecé a trabajar altorrelieve en madera”, afirmó.

Esculturas

En sus piezas tridimensionales determina las medidas exactas, las sobrepone unas a otras hasta llegar a obtener como resultado la tridimensionalidad, que transporta a quien se enfrenta a su trabajo en las diversas galerías donde expone. Y de la tridimensionalidad saltó a la escultura, hace cinco años. Su marcada tendencia de usar material reciclado radica en la fascinación que siente por condensar historias, pues considera que cada lámina tiene un proceso de historia que va desde la persona que la elaboró y moldeó, como  envase de líquidos, hasta quien la bebió y la botó, sin olvidar al que la recogió para venderla como chatarra con el fin de obtener un ingreso.

“Usar  material reciclado ayuda a que Managua esté más limpia, lleva sustento a muchos hogares y sobre todo permite condensar la historia de la gente que estuvo en contacto con cada lata”, aseguró la artista.

En la exposición presentará “Holomovimiento”. Un cuadro ensamblado en plywood recubierto con madera dimensionada, aluminio desechado unido, coloreado y pulido, y finalmente latas recicladas y moldeadas en forma cilíndrica con baños de óleo que dan una cuarta dimensión de las once que posiblemente se pueden ver.

Sobre este cuadro dijo que lo que no se puede ver es la esencia de la obra como la historia condensada en la comunión de latas de diversas marcas comerciales, que cohabitan en un mismo espacio y que han pasado de mano en mano.