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La abogada Luviana Bonilla Toruño es una mujer muy conversadora y amable. Es madre de dos bellezas nicaragüenses que han conquistado con mucho éxito las pasarelas nicaragüenses y certámenes de belleza: Luviana Torres, primera finalista de Miss Nicaragua 2013, y Daniela Torres, Miss Nicaragua 2015.

Bonilla Toruño cuenta que no todo ha sido fácil con las niñas, que son tres, pero la primera  de sus hijas, Lyhelis Torres, sintió más atracción por la danza y no por las pasarelas. Eso sí, todas tienen un poco de artista en la sangre, que --según doña Luviana-- es herencia de su padre, don Mario Torres.

Afirmó que desde muy joven decidió ser madre y no se arrepiente porque tiene tres hijas hermosas y muy seguras de sí mismas: “El ser madre no me quitó mis sueños de estudiar, seguí con mis estudios y siempre cargaba con las tres  para todos lados”.

¿Qué emociones sintió el día que Daniela Torres fue coronada Miss Nicaragua 2015?

La emoción más dulce y más grata que una madre puede sentir: alegría, aunque también sentí cierta dosis de orgullo que la naturaleza nos da a los seres  humanos  y  ya  no  digamos  como  madre. El agradecimiento a Dios y a las amistades que nos apoyaron incondicionalmente.

¿De qué forma va a apoyar a Daniela, ahora que tiene está gran responsabilidad?

De todas las formas posibles que estén a mi alcance, como la hemos venido apoyando hasta el día de hoy.

¿Cómo ha apoyado a Daniela y a Luviana en sus carreras como modelos?

Creo que todo surgió cuando, siendo ellas adolescentes, nos pidieron a su papá y a mí que las  matriculáramos en un curso de etiqueta y modelaje. Una vez que fueron conocidas en el medio, su belleza natural y personalidad las proyectó al escenario de las pasarelas. Nuestro apoyo consistía en principio conocer integralmente de qué se trataba tal actividad y autorizar las mismas en donde podían participar; siempre tuvimos cuidado de que no participaran en anuncios o promociones de artículos o productos que fueran inadecuados y no propios de su condición y edad.

¿Alguna vez se opuso a que ellas participaran en certámenes de belleza?

Sí, claro. Cuando ellas se ilusionaban queriendo participar siendo todavía muy jóvenes y estando aún estudiando sus carreras universitarias. Siempre a mis hijas se les ha inculcado el sentido de la responsabilidad. Que culminaran las metas y propósitos académicos exitosamente era un compromiso que tenían con ellas mismas y con nosotros sus padres. Si querían participar en Miss Nicaragua, debía ser una decisión de ellas, pero después de haber alcanzado un título profesional, para que ambas actividades tuvieran en su respectivo momento, la prioridad y entrega que demandan.

¿Qué heredaron de usted sus hijas?

La perseverancia, autenticidad, espontaneidad, el respeto y la claridad mental para alcanzar las metas y los propósitos que se plantean.

Tanto Daniela como Luviana, ¿desde muy niñas sintieron inclinación por el modelaje?

Mis hijas tuvieron desde niñas esa inclinación, pero fue en la adolescencia cuando decidieron incursionar en el mundo del modelaje.

¿Es una mamá celosa?

Sí, en el buen sentido de la palabra, el celo de quien se preocupa por sus hijos, porque estén bien, porque no se expongan a situaciones de riesgo, desagradables o desafortunadas que pueden evitarse, es el celo que te mueve a hacer acciones o tomar decisiones para  evitar esas circunstancias. Celo de cuido.

¿Cuál es el consejo que les da a sus hijas, ahora que pertenecen al mundo del espectáculo y la belleza?

Que busquen su desarrollo personal en equilibrio, trabajando lo físico de la mano con lo espiritual. Que no se dejen invadir por la soberbia. Que continúen preparándose académicamente. Que conserven su ética e integridad como mujeres. Que no dejen de ser ellas mismas.  Que no se olviden de Dios que las ama y las protege siempre.
sus hijas

Tanto Luviana como Daniela calificaron la relación con su madre como una amistad. “Es una relación muy bonita, después de mucho tiempo ya no es una relación de padres sino que la vemos más como una amiga. La edad nos permite tener una relación no de regaños, sino de pedirle consejos y contarle nuestras cosas", detalló Luviana.  

Las dos beldades destacaron que parte de los valores que poseen como mujeres es herencia de su madre. "Como padres han hecho un trabajo excepcional, se refleja en nosotras la educación que nos han brindado y los triunfos que hemos tenido son el reflejo del trabajo de ellos. Ella siempre nos impulsó a vencer los miedos y ser mujeres fuertes", finalizaron.