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  • EFE

Winnie Harlow, cuyo verdadero nombre es Chantelle Brown-Young, nació en Toronto, Canadá, y se ha convertido a sus 20 años, en un personaje singular y cotizadísimo.

Actualmente estudia periodismo y es una de las “top models” más queridas por Internet --casi medio millón de seguidores en Instagram-- a pesar de la despigmentación que la enfermedad de vitíligo le produce en su piel desde los 4 años y del duro período que pasó en su adolescencia arrastrando este problema.

La enfermedad que padece Harlow es degenerativa, deteriora la superficie cutánea al ir muriendo los melanocitos o células que dan el color o pigmentación de la piel, hacen que esta vaya decolorándose en tonos más blanquecinos.

Las puertas de la fama se le abrieron tras su aparición, hace unos meses, en el programa “American’s Next Top Model” para reivindicar, a pesar de su problema físico, sus dotes como modelo.

En el espacio televisivo estadounidense tuvo como mentora a una de las mujeres más conocidas del panorama internacional, Tyra Banks, de quien dijo: “Le estoy muy agradecida por sus alabanzas a mi trabajo y el apoyo moral que me ofreció. Es mi gran referente en esta profesión y a quien más admiro”.

Su éxito pleno le llegó gracias a su talento y a su espíritu de superación que le llevaron a ser imagen de la compañía internacional de moda Desigual.

Comenzó su campaña con esta empresa con el eslogan “Desigual y los lunares que derrochan actitud”, presentando a la canadiense con vestidos, americanas, cazadoras, trajes de chaqueta y bolsos, con lunares blancos sobre fondo negro.

Todo un desafío

Según un portavoz de la compañía se fichó a Harlow para “desafiar los convencionalismos y la siempre cuestionable normalidad, y porque la modelo ha hecho de su piel su mejor baza, además de mostrar una actitud y autoestima encomiable, como parte esencial de su exótica belleza”.

“Tuve que soportar que me llamaran mis compañeros de escuela cebra o vaca, por la despigmentación de mi piel”, ha comentado la joven a diversos medios durante su estancia en España, sede de la compañía de la que es imagen.

Pero la canadiense es muy propensa a aplicar bromas a los que otros podrían calificar de insultos, así en el diario español ABC, comentaba con ironía: “La gente tiene la piel negra o blanca, y yo tengo la suerte de tener ambas”.

Pero el caso de Winnie, con ser muy espectacular, no es el único en las pasarelas. De hecho ya existen agencias que buscan modelos que no están en sintonía con la gran mayoría de las normas estéticas, como la británica Ugly Models (“Modelos feos”), que chicos y chicas “diferentes” para trabajar con grandes firmas como Calvin Klein o Levi’s, entre otros.

Esther García Capdevila, directora durante 26 años del proceso de selección de modelos de Madrid Fashion Week, comentaba: “La diversidad de un mundo globalizado permite que los cánones de belleza sean cada vez más permeables e inconcretos, aunque la rareza en la moda no es algo nuevo, siempre se ha buscado”.

Irremplazables

De hecho, la propia Coco Chanel, mujer y empresaria visionaria como pocas, comentaba: “Para ser irremplazable uno debe buscar siempre ser diferente”.

Capdevila considera que la tendencia en los últimos tiempos es que “las marcas pidan físicos que transmitan con fuerza sus valores”.

Así, en la pasarela han irrumpido modelos albinos como Shaun Ross, Diandra Forrest o Thando Hopa, lo que los convierte en personajes dignos de admiración popular, a pesar de su ausencia congénita de melanina en los ojos, en la piel y en el pelo.

Estos tres ejemplos sufrieron discriminación en sus años de infancia, pero hoy son seguidos por su trabajo para firmas de gran prestigio como Givenchy o Alexander McQueen.

Otro ejemplo de singularidad lo representa la modelo checa Karolina Kurkova que muestra, cuando la prenda se lo permite, un vientre plano, carente de ombligo y aún así es considerada una de las mejores modelos y una asidua de “Victoria’s Secret”.