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A medida que caía la tarde, el brillo y los destellos de colores de los trajes que portaban los participantes del Carnaval “Alegría por la Vida” 2015, empezaban a cobrar vida para inmortalizar la noche del sábado. Así, la Avenida Bolívar lució desbordada de centenares de personas que llegaron a observar este espectáculo artístico que reunió por primera vez a comparsas de Masaya, Boaco y Nueva Guinea.

El evento dio inicio en la tarde y las familias nicaragüenses mostraban una evidente satisfacción por el baile, colorido y tradición que exponían los participantes de las 60 comparsas procedentes de todo el país y quienes hicieron honor al lema del carnaval: “Nicaragua nuestra”.

Este año, el desfile estuvo acompañado de dos carrozas muy particulares, entre ellas, una del equipo del Bóer y la carroza principal, en la que se pronunciaba la figura de una imponente mujer laboriosa que por su gracia pintoresca y por las frutas que vendía, atrapaba la atención de los espectadores.

“Nos ha prestado sus alas para deleitarnos con un ramo de frutas, trae la paz de las manos trabajadoras de nuestro país; pintoresco, rico en ritmo y tradición”, expresa Juan Daniel Treminio, miembro del staff del carnaval, cuando la alcaldesa de Managua, Daysi Torres, en compañía de la presidenta y fundadora del carnaval, Emperatriz Urroz y el vicealcalde de Managua, Enrique Armas se dispusieron a cortar la cinta que daba por inaugurada la fiesta y que avisaba del pase de la carroza principal que acogió a dos grandes bellezas: Karla Corea, Reina del Carnaval 2015 y Vanessa Baldizón, segunda princesa.

Fusión artística

En cada una de las presentaciones de las comparsas participantes se reflejó una sobredosis de cultura y tradición nicaragüense, donde la danza, los trajes, la juventud y el ritmo hicieron gala de una noche mágica en la que la Reina del Carnaval, Karla Corea, dijo sentirse emocionada por todo el derroche de sabor que impregnaron los nicaragüenses al evento.

Para la presentación, las comparsas se prepararon hasta con cinco meses de antelación, de tal manera que cada uno de los integrantes llegara en óptimas condiciones físicas y con gran entusiasmo para bailarle al público.

Para Virginia Pérez, integrante de la comparsa del colegio capitalino “Xilonem”, participar por primera vez en el evento, “es una gran emoción que motiva a seguir participando, porque se aprende de cultura y se exterioriza el talento artístico”.

El público disfrutó

Los flashes de las cámaras no paraban de capturar cada momento emocionante del carnaval, en especial los más sorprendidos y emocionados eran los visitantes extranjeros. Michael Shank, originario de Estados Unidos, manifestó que era la segunda ocasión que asistía a esta fiesta y que le gustaba el ambiente tan espontáneo con el que los nicas bailaban al ritmo de la música. Por su parte, Jerome Wong, integrante de una familia japonesa expresó que espera volver el próximo año, porque el carnaval le dejó una grata experiencia cultural, además de la visión de un buen resguardo policial.