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Entre luces de colores, proyectando figuras geométricas a su alrededor, y una exótica pasarela montada sobre la piscina del Museo y Galería Génesis, se desarrolló con deslumbrante glamour un desfile de modas de la diseñadora nacional Shantall Lacayo.

Dicho evento lo montó la diseñadora con el propósito de mostrar lo aprendido en su viaje a Buenos Aires, Argentina, en donde desarrolla un curso sobre esta temática.

Fueron 38 conjuntos los que lucieron las modelos, quienes se despabilaron por la hermosa y auténtica pasarela, envueltas en la magia de la música gregoriana, que relajó el ambiente fresco de la velada.

“Quise hacer una demostración de todo lo que estoy aprendiendo allá (Argentina), como las diferentes técnicas para el estampado de las telas.

El desfile se llama ‘Tramando’, precisamente por eso: porque se trata desde la elaboración del textil, tramando desde los estampados, ya sean visuales o táctiles, a través de sublimados, transfer, aglobados, fruncidos…”, detalló la especialista.

Las telas, según explica Lacayo, las compré crudas allá y “las fui elaborando durante estos meses. Aquí tenemos un taller donde he trabajado con mi mamá, y ahorita que venía de regreso para mis vacaciones, me dije que sería interesante dar una muestra de lo que estoy haciendo allá”, asegura.

Shantall, en conjunto esfuerzo con su familia, está realizando una carrera técnica de dos años en Buenos Aires y “la idea es trabajar con otro diseñador y ver qué tipo de oportunidades surgen…estoy viendo la posibilidad de irme a otro lugar que no sea Buenos Aires, quizá Nueva York, pues a mis 24 años me parece que es el momento para poder empaparme de otra cultura”, comentó.


El antes y después
Antes que Shantall abordara el avión con destino a pulirse como diseñadora, realizó un desfile de modas para que la gente notara la diferencia entre el antes y el después, que notaran cuánto ha madurado y cómo ha crecido en lo suyo. “Este desfile es para que vean a la Shantall que se fue y la que vino”, manifestó orgullosa y saludando muy entusiasta a sus amigos y allegados que llegaban al evento engalanados.

En el desfile pudimos apreciar definitivamente cuánto ha aprendido nuestra auténtica y creativa diseñadora.

Hubo desde vestidos cortos, uno que otro largo, piezas muy fashion, que se podrían usar para ir a un restaurante, a una fiesta, quizá a un cóctel o al teatro, donde se pueden lucir las piezas formales que Shantall mostró esa noche.

Indiscutiblemente nada pomposo, y los colores acapararon las miradas de los presentes por su frescura y sobriedad. Hubo desde naranja, rojos, rosados, azul turquesa “y además estoy implementando mucho el cuero”, asegura la creadora “porque en Argentina abunda y lo trabajan muy bien… me enamoré del cuero”, añadió.