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Quizás su rostro de chico bonito fue lo más llamativo en aquellos años en los que Eduardo Verástegui estuvo participando en las telenovelas juveniles mexicanas, en las cuales el actor logró consagrarse como una de las figuras más sexy del espectáculo. Sin embargo, hoy a sus cuarenta años, Verástegui ha dejado claro que prefiere que se le reconozca por su talento y logros más que por ser dueño de una cara bonita.

El actor reveló la semana pasada en una entrevista a CNN que necesitaba enderezar su camino, pues estaba convencido de que desperdició muchos años de su vida haciendo cosas que no aportaban nada al mundo; incluyendo su etapa de actor en las telenovelas y, que como consecuencia, por ello es que ahora se encuentra detrás de cámaras, produciendo películas que tengan alguna clase de mensaje positivo para las personas.

De esta forma, el también cantante dice sentirse contento con su trabajo en sus dos recientes producciones: la comedia, “Paul Blart: Mall Cop 2” y “Little Boy”, en donde ambas películas significan una forma de cumplir su objetivo por el cambio.

Cumple una promesa

Una de las partes más impactantes en la vida del mexicano es que el actor se propuso realizar una promesa de castidad para respetar a su pareja futura, dado que Verástegui reveló que antes había sido muy malo, debido a que durante muchos años fue infiel, lastimó y engañó a sus parejas, pensando que eso lo haría feliz. “Yo crecí en un ambiente donde yo pensaba que el verdadero hombre era el ‘don Juan’, el Latín Lover, el mujeriego, el playboy… Y yo creí que para poder ser feliz tenía que convertirme en ese hombre”, puntualizó el ahora cineasta. También, el actor señaló que su decisión de cambiar es parte de su conversión filosófica con la cual se está preparando para “ser un buen marido y un buen padre”. “El sexo es un regalo de Dios, y quiero compartirlo con la mujer más importante de mi vida, mi esposa, la madre de mis hijos”, expresó Enrique, quien a sus 40 años se mantiene aún soltero.

Sin embargo, el cambio de actitud ocurrió, según dijo, luego de que de su maestra de inglés le preguntara cuál era el perfil de hombre que deseaba como esposo para sus hijas, cuando las tuviera. Según el cantante, esa pregunta lo hizo reflexionar, puesto que empezó a decir una serie de características propias de un “santo” que no se reflejaban en su personalidad. 

Un hombre renovado

“Lo que piense la gente de mí, eso no lo puedo controlar”, refiere Verástegui, quien está convencido de que la cualidad de ser “bonito” ya no representa ningún halago para él. “Para mí, lo más importante es usar mis talentos para hacer una diferencia entre el antes y el después. Yo desperdicié muchos años de mi vida haciendo cosas que de alguna manera no aportaban nada para que este mundo fuera un lugar mejor, pero afortunadamente siempre hay oportunidades para empezar de cero.  Hacer cosas positivas es lo que me hace sentir bien, lo que me da paz y felicidad. Todo lo que voy descubriendo, lo voy incorporando a las películas”.

En el pasado, el actor mexicano se caracterizó por ser un cristiano abierto que se oponía al aborto y al matrimonio gay. De hecho, fue la imagen de la campaña “Yes on 8” contra la legalización del matrimonio gay en California. Y ahora, el actor confiesa que prefiere omitir las opiniones sobre esos temas y que prefiere enfocarse en su renovación personal y en su carrera como cineasta.