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De origen español, su nombre es reconocido en la literatura gracias a que ha ganado importantes reconocimientos, entre ellos el Premio Alfaguara, el Premio Anagrama y el Premio Primavera.

2013 ganó el Premio Alfaguara de Novela.

Llega a Nicaragua como una asignatura pendiente, puesto que el año pasado sus compromisos le impidieron participar en Centroamérica Cuenta, un espacio de reflexión  que permite a los escritores del istmo compartir experiencias con europeos y latinoamericanos sobre el oficio de la cultura y la literatura, y que se inaugura oficialmente esta noche.

¿En qué género se siente más cómodo?
Me siento más seguro en los que he practicado más y que he leído más, como la novela, los cuentos y el ensayo. Me siento más inseguro en poesía y en teatro, pero también los practico.

¿El mal resulta más atractivo para la literatura que el bien?
El problema del bien es que tiene poco conflicto  y por tanto poca tensión. Lo que a menudo nos atrae de las historias es esa posibilidad de conflicto y tensión y el mal tiende a producirlos con mayor facilidad. Yo no me refiero tanto al mal solo en un sentido moral no sé si creo en ello, sino a lo que de alguna manera nos da miedo, nos preocupa, nos puede perjudicar.

En una entrevista sobre su libro “Escritores delincuentes”, afirmó que todos son producto de las circunstancias, ¿pasa lo mismo con todos los delincuentes? Yo pienso que todos los delincuentes son víctimas de las circunstancias. Es verdad que hay gente que viene de familias conflictivas que no delinque, pero he visto que todos los delincuentes violentos venían de la violencia, de un entorno social inseguro.

¿Es el amor un sustantivo devaluado?
El personaje Samuel es el que dice que es una palabra tan gastada que ya no vale nada. No hay canción en la que no salga, no puedes llegar a nadie ya con eso, necesitas usar un lenguaje distinto y más creíble.

¿Está preparando una nueva obra?
Voy a publicar en septiembre una novela que se llama “Los ángeles celosos”. Es una historia un poco oscura, no porque mi imaginación sea oscura, sino porque la sociedad lo es. Es un poco sobre el derrumbe de tantas cosas, no solo en Europa sino en las grandes ciudades donde se fomenta la tendencia a la división entre los que tienen más y los que cada vez tienen menos.

La obra no es un ensayo en el que expreso lo que pienso, sino una novela en la que  mezclo la idea con la acción. La emoción se encarna en un personaje que huye y se llama Alegría, quien vive marginada y la persiguen.

¿Qué puede decirnos del taller que impartirá en Centroamérica Cuenta?
Mirando al monstruo es un taller sobre construcción de personajes. Yo creo que puedes aprender muchas cosas con esos seres anómalos, pero que quizás se parecen mucho más a nosotros de lo que quisiéramos.

También dictaré la conferencia “Escribir para pensar, pensar para ser libres”, la cual  tiene que ver con el tema del encuentro.

¿Hará teatro en CAC?
Haré un performance que me permite dejar de ser escritor. Representaré dos de mis cuentos, algo que me divierte enormemente porque salgo de la soledad del escritor y me enfrento al público. Representaré primero el cuento “Las penas del infierno” y “Compañeras de viaje”.