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En sus recuerdos no hay momentos de su vida en los que no estuviera leyendo ni escribiendo, dos pasiones que lo conquistaron desde su niñez y que lo han poseído por el resto de su existencia.

Con tan solo ocho años Juan Gabriel Vásquez publicó un cuento en el anuario del colegio; sin embargo, reconoce que en Bogotá, Colombia, en los años 80 no era fácil decir quiero dedicarme a la literatura, por ello inició estudios de derecho. No obstante, a la mitad de la carrera decidió poner un basta, porque se dio cuenta que la literatura no era un pasatiempo para él, sino una vocación.

"Yo creo que cuando tomé esta decisión, mi familia se preocupó mucho más de lo que me confesaron. Y lo entiendo. Yo sentiría cierta ansiedad si una de mis hijas me dijera que se quiere dedicar a este negocio, que es una de las cosas más ingratas que hay, pero me apoyaron sin reservas”, recuerda Vásquez.

Se confiesa un devoto lector de poesía y teatro, pero siempre ha escrito narrativa, porque se considera tan mal poeta que no le muestra a nadie los versos que han salido de su pluma.

Crisis
De manera abierta, este escritor colombiano confiesa que se dio cuenta que iba por el camino literario correcto cuando publicó su tercer libro, pues los dos primeros que vieron la luz los considera valiosos ejercicios, pero nada más.

"Después de esos dos libros, tuve una especie de crisis porque me di cuenta de que no me satisfacían. Esto coincidió con una estancia en Bélgica, donde me di cuenta qué tipo de escritor quería ser. El primer libro que publiqué después de esa especie de psicoanálisis se llama

“Los amantes de todos los santos”, el que consideró mi primera obra madura”, recalca.

Sus libros han tenido mucha suerte --dice él--  y hoy puede asegurar que se gana la vida solo con ellos; no obstante, eso comenzó a suceder después de ganar el Premio Alfaguara 2011.

“El ruido de las cosas al caer” es la obra con la que ganó y la que le permitió dejar de trabajar haciendo traducciones, dando clases de literatura y ejerciendo el periodismo, tanto en Colombia como en España, para dedicarse a escribir.

La tenacidad parece ser su virtud, pues antes de obtener el galardón ya había participado en la convocatoria con otras obras que no corrieron con suerte ante el jurado; sin embargo, en él se cumplió cabalmente la frase "el que persevera alcanza".

El argumento
La novela ganadora del Alfaguara 2015 es una historia que, dice, llevó dentro de sí diez años antes de poner la primera palabra en el papel.

"Es una novela que se alimentó básicamente de la experiencia de mi generación, de crecer en una sociedad que se transformó por completo por el accionar del narcotráfico. Yo alcancé de niño a conocer una ciudad pacífica y tenía nueve años cuando Pablo Escobar mandó a matar al ministro de Justicia. Con ese asesinato comenzó en Bogotá una década en la que convivimos con una violencia impredecible. Quiero saber qué nos pasó desde el punto de vista moral a los que vivimos ese contacto constante con la violencia y con la muerte", reseña.

Vásquez está en Nicaragua como invitado a Centroamérica Cuenta, un espacio que considera será muy provechoso por la calidad de las mentes que ha logrado reunir Sergio Ramírez Mercado.

 

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