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Tras el concierto del cantautor Ricardo Arjona quedan en la mente mil y una imágenes de la extraordinaria particularidad de los objetos que utiliza en sus escenarios.

Los efectos, la iluminación, los ambientes que recrea y su voz, son elementos suficientes para que sus seguidores vuelvan una y otra vez a sus conciertos.

Arjona cantaba y el público coreaba. No hay dudas, conquistó el corazón de quienes se dieron cita para disfrutar de su espectáculo anoche en el Estadio Nacional de Fútbol de la UNAN-Managua.

Así comenzó

El espectáculo inició con una puesta en escena en la que luego de escuchar el sonido de un tren sobre rieles, una voz femenina anunció la llegada de Arjona a Managua, seguido del efecto de puertas abriéndose. En la primera canción-“A la luna en bicicleta”-  el artista apareció pedaleando en el segundo piso, vestido de traje plomo, camisa negra y sombrero. En la oscuridad del público, un multitudinario resplandor de celulares grababa el momento.

La magia del escenario

Cada canción implicó un escenario distinto. Hubo actuación. Por momentos daba la impresión de estar observando una obra teatral musicalizada.

Por ejemplo, cuando el artista entonó la canción “Piel pecado”  apareció una mujer provocativa en la pantalla de fondo como si se mostrara en un televisor antiguo mientras se escuchaba la intensidad de una guitarra eléctrica, Arjona reapareció sin saco y sentado de manera informal sobre uno de los dos vagones con luces anaranjadas que salen sobre rieles de pequeños túneles laterales de la estación del escenario.

¡Fue un gran espectáculo! Para muchos, una noche inolvidable.

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