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Aunque el tiempo apremia cuando se está en un evento donde se sirven banquetes literarios y culturales en diversos momentos del día, la periodista española Berna González reservó unos minutos para conversar sobre su experiencia en este apasionante oficio y su llegada a la dirección de Babelia, suplemento cultural del diario El País.

Hace 25 años inició su carrera periodística y afirma que tuvo que decidir entre realizar periodismo internacional o dedicarse al periodismo cultural. Finalmente, decantó por el primero y empezó la romería que la llevó hasta Moscú y a ser testigo de las revoluciones de la Europa comunista, la guerra del Golfo, el proceso de paz en el Ulster y los mandatos de Tony Blair.

Para ella el periodismo político implica denunciar irregularidades y muchas veces dar malas noticias al mundo, mientras que el periodismo cultural brinda la oportunidad de informar en positivo, de dar a conocer a nuevos creadores y de promover la literatura buena.

En España, al igual que en muchos países del mundo, el espacio para el periodismo cultural se ha visto reducido. Esto ha implicado menos espacio en cuanto al tema de páginas impresas; sin embargo, González asevera que esa situación ha permitido dirigir la mirada hacia un “universo” generoso: la red.

Escritora
Asimismo, revela que el espacio impreso permite jerarquizar no solo la información, sino también a quién entrevistarás y a quién pondrás a comentar; mientras que con la web se abren más puertas sin restricción de espacio conservando la calidad, así nace la página del suplemento Babelia: babelia.com, hace un año exactamente, justo el tiempo que ella lleva al frente de este referente cultural.

Si bien considera que el periodismo cultural es más en positivo que el político, confiesa que uno de los grandes enemigos del primero son precisamente sus aliados, puesto que el compromiso del periodista cultural debe ser con el lector y no con el sector que genera cultura y que es considerado su aliado.

Injusto sería hablar de ella solo como periodista, debido a que ha dedicado cinco veranos de su vida a escribir sus novelas “Verano en rojo” y “Margen de error”. Estas la han convertido en la madre de la Comisaria Ruiz, ese su personaje insignia del cual afirma no necesita vanagloriarse de la testosterona como usualmente lo hacen los hombres para realizar su trabajo policial.

Actualmente, asegura que tiene un proyecto novelístico siempre basado en la comisaria, pero quiere descansar porque no es una máquina. Ella se encuentra en Nicaragua como invitada de Centroamérica Cuenta.