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Un niño solitario hastiado del colegio dio origen al nacimiento de un gran escritor. “No me gustaba estar en la escuela y descubrí un juego para el que no es necesario ser escogido por alguien ni tener que escoger a alguien, yo solo empecé a escribir historias, al igual que jugaría cualquier otra cosa”, relata Xavier Velasco, el mexicano ganador del Premio Alfaguara en 2003.

Al escribir no se planteó una profesión sino escaparse de la escuela, lo hizo durante varios años y dice que actualmente sigue siendo ese juego que se trajo de la infancia, es algo que no percibe como trabajo y tampoco piensa en la literatura con mayúscula ni en la posteridad ni en nada que no sea el momento presente.

“Diablo guardián” es la novela con la que fue seleccionado para el Alfaguara, de ella revela que la trajo mucho tiempo en la cabeza y por ella hasta dejó el trabajo, pues “era un proyecto de vida en el que tenía que atreverme a ser quien uno secretamente cree que es”.

7  libros ha publicado Xavier Velasco.

“Es una historia que cambió mucho de forma y personaje la idea era que estuviera contada en primera persona por una mujer y no quería que las mujeres se carcajearan de mí, por el contrario, quería que se creyeran mi mentira”, manifestó.  Con un gesto franco asegura que la llegada del Premio Alfaguara lo tomó como la más grande dosis de oxígeno que ha recibido en su vida, porque le gustaba jugar con la idea de que es su Rescate Alfaguara.

“En México se quejaban porque en El País escribieron que con este premio me habían descubierto y decían que no era cierto, pero en realidad me sacó del ostracismo, pues nunca había hecho campaña para mí mismo y venderme como escritor o intelectual, porque no estaba dentro de los círculos literarios así que me cambió la vida”, indicó.

Su presentador
Velasco llegó a nuestro país para participar en Centroamérica Cuenta, pero no llegó solo, sino con su inseparable doctor Godínez, su fiel acompañante.

“Nunca me ha gustado el ambiente solemne y doctoral que a menudo rodea las presentaciones literarias. Se supone que la persona que está hablando al frente con dos equivalentes suyos sabe más y es más culto que el público y eso es patraña, desde que empecé a presentar libros tenía claro que quería pasarla bien y divertirme y que el público la pase igual. Quería hacer literatura oralmente, jugar y propasarme, no me interesaba preservarme ni cuidarme. Tenía la idea de llegar con mi propio presentador y ese es el doctor Godínez", explicó Velasco.

Para tener su propio presentador hizo cursos de ventriloquía y hoy en día su muñeco no habla maravillas de él sino que hace lo contrario y a veces ni lo deja hablar.

"Él es Doctor Ignoris Causa, era un policía y pasó a ser crítico literario, porque es el policía del autor. En esta nueva faceta se dedica a hacerme la vida imposible. No siempre lo saco porque es difícil estar en el escenario con él, me tengo que dividir la cabeza en dos para pensar lo que dirá y cómo reaccionaré", compartió.

Velasco cuenta actualmente con un proyecto atorado que es una novela basada en un partido de tenis y avanza con otro que también es novela, cuyo argumento transcurre en los años 80.