•  |
  •  |
  • END

Con el lanzamiento de una edición del libro “Managua de mis recuerdos”, escrito por Alberto Vogl Baldizón, que recoge una serie de detalles de la vieja Managua, el saliente director de la Dirección de Patrimonio Histórico de la Alcaldía de Managua, Roberto Sánchez, se despidió del cargo que tuvo en las dos últimas administraciones de la comuna.

La presentación de la edición tuvo lugar en el auditorio “Miguel Larreynaga” de la Alcaldía de Managua, en una ceremonia en la que participaron el alcalde Dionisio Marenco y el vicealcalde Neri Leiva Orochena.

También participó María Elsa Vogl, hija del ya fallecido Alberto Vogl, así como varios concejales, entre ellos Carlos Valle, quien formó parte de la bancada independiente del saliente Concejo de Managua.

El recuerdo de Papa Beto
Sánchez Ramírez, dijo que conoció a don Alberto Vogl, conocido como “Papa Beto” en la década de los 50 cuando habitaba con su estimada familia en el Beneficio La Veloz, en las afueras de Managua.

María Elsa, una de sus hijas, estudiaba en el Colegio La Asunción, donde tenía amigas que eran internas. Por vivir en ciudades de las Segovias, en vacaciones cortas, algunas se quedaban en la casa de la familia Vogl-Montealegre.

Varios jóvenes “íbamos de visita, entre ellos Samuel Santos López, quien ya andaba de novio con Meta Amelia. Como el trayecto al Beneficio era poco poblado, nos juntábamos en la Casa del Obrero para irnos a pie 300 metros hacia el sur y luego tomar un callejón que conducía a la casa de taquezal y madera, al estilo de las casas haciendas. Recuerda Roberto que a medida que “tomábamos confianza, solíamos conversar más con “Papa Beto”, quien con interesantes narraciones captaba la atención de aquel grupo de jóvenes.

A veces nos percatábamos de la hora y teníamos que salir presurosos a tomar un bus de la ruta Colón hacia el este, buscando el tope del Cine Trébol, para entonces yo estudiaba en el Instituto Ramírez Goyena”.

A veces “Papa Beto” recordaba a sus parientes de Masatepe, de cuando a finales de los años 1930 tuvo la finca El Carmen, en Niquinohomo.

Era extraordinaria su memoria, dice Roberto, diciendo nombres, fechas y hechos tan interesantes que a lo largo de la noche la mayor parte del tiempo se iba platicando con él, aunque a veces sus relatos parecían extraídos de las obras de Emilio Salgari.

Los primeros relatos de la vieja Managua que Roberto incluyó en su libro “El recuerdo de Managua en la memoria de un poblano” los escuchó de “Papa Beto”, siempre con aquella amenidad y coherencia mental porque hacía de esos encuentros unas pláticas interminables.

Roberto recuerda que el asesinato de Jorge (uno de los hijos de don Alberto) fue un duro golpe para “Papa Beto”. “En esos días me había obsequiado uno de sus libros, a Nicaragua como amor y humor, pero hubo una confusión porque Sánchez Ramírez recibió el libro que era para Jorge.

“Cuando ocurrió la tragedia, ‘Papa Beto’ me llamó para hacer el cambio (del libro), la entrega fue conmovedora, verlo tomar el libro y mirar la dedicatoria que le había escrito a su hijo Jorge, por lo que con la edición de este libro concluyo mis funciones como Director de Patrimonio Histórico Municipal de Managua”, terminó diciendo Sánchez Ramírez.