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La actriz española está hasta en la sopa, metida hasta el cuello en ese Hollywood que tanto la quiere, pero con el que ella mantiene sus distancias. Ni ha aprendido a conducir en la ciudad donde hasta el pan se compra en coche y dice que su apartamento de Los Ángeles está lleno de cajas porque nunca tiene tiempo para instalarse. Está todo lo más un mes y se va de esta ciudad que tanto la venera.

En Hollywood, 2009 es el año de Penélope, la preferida de la crítica de todo Estados Unidos que no para de premiarla. También la reconoció el National Board of Review, con un galardón de alcance nacional que recogió en su nombre su amiga Salma Hayek. Premios todos ellos por su trabajo en Vicky Cristina Barcelona, una de las interpretaciones más unánimemente alabadas del año. Todo ello a la espera de que lleguen los Oscar.

Pero más allá de este camino de premios por el que se paseó hace dos años con la primera candidatura de una actriz española al Oscar por su papel de Raimunda, en Volver, “Pe” es parte de Hollywood. Lo es desde mucho antes de que la conocieran por su talento como actriz, cuando sólo aparecía en las revistas del corazón.

La carrera española de Penélope Cruz en España nunca estuvo en duda -Belle époque, Jamón, jamón o Todo sobre mi madre-, en EU sus comienzos no fueron buenos. Primero novia mexicana en Hi Lo Country, algo parecido en Todos los caballos bellos y cosas aún peores como Woman on top o incluso La mandolina, del capitán Corelli.

Cruz llegó a ser más conocida por sus novios, verdaderos o supuestos, que por su filmografía. Una lista de acompañantes que, según la prensa rosa, incluyen a Matt Damon, Nicolas Cage o cualquier otro de sus compañeros de reparto, además de su sonada relación con Tom Cruise y más tarde con Matthew McConaughey.

La cronista Liz Smith resume lo que piensan de Cruz en EU: “Es una estrella que no da problemas (...) cuyas rupturas ocurren con la máxima dignidad (...) y que se niega a hablar de sus ex amantes”. En resumen, una dama que esconde sus relaciones y que pese a tanto premio por recoger nunca se la ve en la alfombra roja de la mano de Javier Bardem, con quien prefiere ocultarse entre las nieves suizas o en las islas más remotas.

Esta semana ha sido reconocida como “la mejor vestida” en los Globos. Sus trajes llenan tantas páginas en EU como sus posibles candidaturas. “Cuando miro a Penélope Cruz pienso porqué no somos todos tan bellos de natural”, afirma la cronista de sociedad Sarah Zashin-Jacobson.

Pero más allá de estas adulaciones, la estrella española ahora es vista como toda una actriz, alguien capaz de encabezar el reparto de cintas de acción de alto presupuesto como Sahara o papeles de los de hincar el diente como su próximo trabajo, el musical Nine, que está rodando en Roma junto a Daniel Day-Lewis.

“Siempre fui muy amigo de los integrantes del grupo Mecano y, claro, conocía a Penélope. Cuando he vuelto a coincidir con ella ahora es como ver a una nueva persona”, ha confesado el compositor Hans Zimmer, en una de las fiestas que rodearon la celebración de los Globos de Oro.