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MADRID

De una Harley se puede afirmar que, incluso sin verla, muchos serían capaces de identificarla gracias al peculiar sonido que acompaña a estas motos. Tan peculiar que, para protegerlo, tuvo que ser patentado por el constructor norteamericano. No obstante, dentro del universo Harley siempre ha habido dos modelos destacados, bien porque son los más deslumbrantes o porque se trata de los de mayor tamaño. Hablamos de las ruteras Road King y Electra Glide que, tras los cambios recibidos, se presentan como las grandes novedades de la gama para este año.

El trabajo se ha centrado en ofrecer a los futuros propietarios una comodidad de marcha mucho más adecuada al estilo del Viejo Continente, donde los viajes en motocicleta se realizan, primero, cargando el máximo de provisiones y equipo para largas rutas; y, después, incluyen carreteras jalonadas de curvas y con mucha montaña. Es decir, el escenario contrario a las carreteras para las que nacieron las Harley.

De ahí los profundos ajustes realizados a nivel de chasis y suspensiones. En el primero, la rigidez se ha incrementado hasta un 67% respecto a las versiones anteriores, mientras que el neumático trasero ha aumentado su medida, pasando de 160 milímetros a un balón de 180. Asimismo, las llantas son de nuevo diseño y las delanteras han aumentado su diámetro en una pulgada. Ahora, llegan a las 17 en busca de una mayor estabilidad.

Con esas modificaciones, el manejo de unas moles enormes y llamativas que superan los 400 kilos de peso (contando sólo al piloto), se adapta mucho mejor a las rutas europeas. Lo cual refuerza la seguridad de marcha de una manera ostensible.

Asimismo, el aumento de la direccionalidad exige un menor esfuerzo al conductor a la hora de enlazar tramos de curvas. Y contribuye a optimizar la frenada, algo a lo que también ayudan la mayor sección de los neumáticos y la rigidez del chasis, que permiten que el doble disco delantero y el simple trasero trabajen con mucha más eficacia. Resultado final: la frenada se realiza en bastante menos espacio y con mayor estabilidad. Además, aunque la palanca del freno que detiene la rueda trasera sigue en la misma posición que en la anterior generación, ahora es mucho más precisa y ofrece un tacto muy superior a la hora de modular la frenada, permitiendo eliminar los famosos bloqueos de la rueda posterior tan habituales en los anteriores modelos. Finalmente, ambas motos disponen del sistema antibloqueo de frenos ABS sin coste adicional.

Y si en parado, antes era un suplicio, ahora el extenso manillar y lo bajo del asiento permiten una movilidad muy aceptable, evitando los temidos sustos o caídas cuando se está detenido.


Menos ‘calurosas’

El motor y la caja de cambios, ésta de seis marchas y con su dureza habitual, también se han optimizado. El propulsor, con escapes de nuevo diseño, ofrece una mejor respuesta desde bajas revoluciones. Además, las vibraciones han disminuido ostensiblemente.

Otro punto importante, original y curioso, es el sistema MTS con el que disminuye de manera importante el calor que irradia el propulsor cuando estamos parados, por ejemplo en un semáforo. Esto se logra al detener automáticamente el cilindro más cercano a la rueda trasera y que es desde el que sube la mayor parte del calor hacia el piloto y el pasajero.

Estéticamente, el modelo FLHTCV Ultra Classic Electra Glide, la motocicleta más llamativa y conocida de la firma norteamericana, mantiene su poderoso frontal, con los tres faros, su elevado parabrisas y las dos cómodas plazas para el conductor y un posible acompañante.

La FLHRC Road King sigue ofreciendo una bonita y espectacular planta. Los cambios estéticos se notan en la adopción del nuevo guardabarros delantero, la posición más baja del asiento y las nuevas luces led’s por encima del guardabarros trasero. Se mantienen las prácticas bolsas laterales de cuero donde se puede guardar todo lo necesario para los desplazamientos.

En cuanto al resto de modelos 2009 de Harley-Davidson, los cambios se han centrado, sobre todo, en mejorar la rigidez de los chasis. También hay otras modificaciones estéticas, pero de menor orden.