Jorge Eduardo Arellano
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Reuters

En un intento por recuperar una audiencia televisiva a la baja, la ceremonia de los Oscar de este año romperá con la tradición y ofrecerá, según sus organizadores, un espectáculo diferente con “nuevos trucos y muchos riesgos”. Así lo anunció Sid Ganis, presidente de la Academy of Motion Pictures Arts and Sciences, organizadora del evento, en un almuerzo celebrado ayer en Los Ángeles.

Ganis aconsejó a los numerosos nominados presentes en el almuerzo, entre los que se encontraban Sean Penn y Penélope Cruz, que estuviesen “alerta”, ya que los responsables de la gala preparaban algunos “trucos”. Asimismo les aconsejó ser “breves, originales y sinceros” a la hora de recoger los premios.

La gala tendrá lugar el próximo 22 de febrero en el famoso Teatro Kodak y será organizada por Mark y Bill Condon, famosos por ser los responsables de musicales como “Dreamgirls”. En vez de contratar a un cómico para conducir la ceremonia, los productores han decidido poner al frente al actor australiano Hugo Jackman, y han prescindido del monólogo inicial en favor de una mayor espontaneidad. A pesar de que los Oscar son el segundo programa más visto en la televisión estadounidense, sólo después de la final de la Super Bowl, la audiencia cayó de los casi 40 millones en 2007 a los 32 en 2008.