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Neurólogo – Psiquiatra

El fenómeno del sueño ha sido objeto de interés durante siglos. No es de sorprender el interés que suscita, pues pasamos la tercera parte de nuestra vida durmiendo. En prácticamente todo el reino animal el dormir constituye un comportamiento habitual, esto hace pensar que el sueño es muy importante para nuestro bienestar físico y psíquico. Muchas investigaciones se han llevado a cabo tratando de comprender los procesos implicados en el sueño, así como en sus trastornos, para de esta forma mejorar la calidad de vida del ser humano. Las alteraciones del sueño son tan antiguas como el ser humano y son parte de los trastornos más frecuentes en la actualidad, a pesar de esto sólo hasta hace pocos años se ha empezado a estudiar de forma sistemática qué sucede mientras dormimos, y por qué ciertas personas tienen dificultades para conciliar o mantener el sueño.

El vocablo sueño (del latín somnum) designa tanto el acto de dormir como el deseo de hacerlo (tener sueño). Para el acto de soñar existe la palabra específica ensueño. Se llama también sueño a cualquier anhelo o ilusión que moviliza a una persona.

El sueño, en cuanto al acto de dormir, es un estado de reposo uniforme de un organismo. En contraposición con el estado de vigilia (cuando el ser está despierto), el sueño se caracteriza por los bajos niveles de actividad fisiológica (presión sanguínea, respiración, latidos del corazón) y por una respuesta menor ante estímulos extremos.

Durante los últimos años del siglo XX se avanzó mucho en el estudio científico de los sueño, ya que la tecnología facilitó en gran medida el acercamiento a lo que podría denominarse “energía del sueño”. Sistemas avanzados de escáner han detectado que en numerosas ocasiones los sueños son bucles de actividad cerebral que se repite noche tras noche. Sabemos que cada sujeto tiene una forma única e irrepetible de soñar, pues la actividad cerebral representada por ondas electromagnéticas en las pantallas de esos scaners presenta gráficas muy similares en cada paciente y distintas entre dos de ellos.

Un descubrimiento fundamental.

El psicólogo norteamericano William Charles Dement, estudiando a ciertos durmientes, reparó en que durante una etapa de su sueño tenían lugar movimientos rápidos del ojo (MOR) acompañados por un aumento de la respiración, la pulsación y la presión sanguínea, que alcanzaban los niveles propios de la vigilia. Este fenómeno ocupa una cuarta parte del tiempo que una persona pasa dormida. El descubrimiento de Dement reveló que aquellas personas a las que se despertaba durante el sueño MOR manifestaban claros indicios de trastorno psíquico y recordaban haber soñado. En función de estos hechos, comenzaron a surgir teorías que suponen el inicio de un estudio científico de los sueños y su función biológica y psicológica.

Etapas del sueño.

Los estados y fases del sueño humano se definen según los patrones y características que se observan mediante el electroencefalograma, el electrooculograma (una medición de los movimientos oculares) y el electromiograma. El registro de estos parámetros electrofisiológicos para definir los estados del sueño y de su vigilia se denomina polisomnografía estos perfiles muestran dos etapas de sueño.


Ø Etapa I de sueño sin movimientos oculares rápidos (NMOR). Se divide en 4 estados:
• Fase 1: es la transición desde la vigilia al sueño, es un estado de somnolencia que dura unos minutos, representa el 5% del tiempo total del sueño.

• Fase 2: Es la fase del sueño ligero, disminuyen tanto el ritmo cardíaco como el respiratorio. Es más difícil despertarse que en la fase I. Representa el 50% de tiempo de sueño.

• Fase 3: Fase de transición al sueño profundo. Pasamos unos 2-3 minutos aproximadamente en esta fase.

Ø Fase 4: Fase de sueño lento, el ritmo respiratorio es lento. Cuesta mucho despertarnos en esta fase que dura unos 20 minutos aproximadamente.

Ø Etapa II de sueño con movimientos oculares rápidos (MOR) conocida también como “sueño paradójico”. Representa un 25% del sueño. En esta fase se muestra una actividad cerebral semejante a la de la vigilia.

Ensueño:

El ensueño es la palabra específica que describe el proceso de soñar. Soñar es un proceso mental involuntario en el que se produce una reelaboración de informaciones almacenadas en la memoria, generalmente relacionadas con experiencias vividas por el soñante el día anterior. El soñar nos sumerge en una realidad virtual formada por imágenes, sonidos, pensamientos y/o sensaciones. Los recuerdos que se mantienen al despertar pueden ser simples (una imagen, un sonido, una idea, etc) o muy elaborados. Los ensueños más elaborados contienen escenas, personajes, escenarios y objetos. Se ha comprobado que puede haber ensueños en cualquiera de las fases del dormir humano. Sin embargo, se recuerdan más sueños y los sueños son más elaborados cuando se dan en la fase del sueño MOR.

Hasta el momento el acto de soñar sólo se ha confirmado en el hombre. Los animales también pasan por la fase del sueño MOR. Parece que los mamíferos son los animales con mayor posibilidad de soñar debido a que su ciclo de sueño es similar al humano. Quien se lleva las estadísticas en términos de sueño es el gato, quien pasa un 70% de su vida durmiendo y a medida que envejece, su etapa de vigilia disminuye ostensiblemente.

Los caballos, los patos y las ovejas pueden dormir de pie o echados. Sin embargo, no pueden experimentar sueño MOR. El animal que más tiempo pasa en la fase MOR durante el sueño es el armadillo. Las ballenas y los delfines son diferentes a los humanos: siempre tienen que estar conscientes, ya que necesitan salir a la superficie a respirar, sólo una parte de su cerebro duerme cada vez.

La cantidad necesaria de sueño en el ser humano depende, de factores biológicos, conductuales y ambientales; la forma en que actúan estos factores varía considerablemente de persona a persona. Así hay personas con patrón de sueño largo que necesitan dormir más de ocho horas y otras que con menos horas de sueño se sienten perfectamente (patrón de sueño corto). Independientemente de la cantidad de sueño, las personas pueden clasificarse también en función de la calidad del sueño.

En cuanto a la calidad del sueño se habla de personas con patrón de sueño eficiente y personas con patrón de sueño no eficiente. La diferencia entre ambos grupos no está en la cantidad de tiempo dormido, sino en las perturbaciones en el sueño de ondas lentas, es decir, en la cuarta fase del sueño NMOR que caracteriza a las personas con patrón de sueño no eficiente. Esto parece indicarnos que la calidad de la fase 4 del sueño NMOR es fundamental para que el sueño sea reparador.

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Dr. Javier Martínez Dearreaza.

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