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Conducir el nuevo Boxster S es conocer algo tan difícil como la sencillez de las cosas bien hechas. Al volante es perceptible el salto hacia adelante de su potencia ampliada (15 CV respecto a la anterior versión), su chasis ligero, robusto y bien estructurado, sus frenos ampliados… que llega a hacerte pensar que Porsche dosifica el refinamiento de sus vehículos a conciencia para no desgastarlos demasiado pronto.

Y su conducción es contundente, redonda. Comienza por un sonido mejorado que hace que el organismo se ponga en guardia ante el caudal de sensaciones que le pueden esperar. Las maniobras son comodísimas, sencillas de ejecutar, con un embrague en absoluto exigente y una dirección que parece que la diriges con la mente más que con las manos.

Hay que acostumbrarse un poco a las nuevas levas del volante en la versión con el excelente cambio PDK de siete marchas que incorporaba la unidad probada. No son de lo más cómodo (sigo apostando personalmente por las palancas grandes y fijas detrás del volante), ni creo que estén en la mejor ubicación (se quedan un par de centímetros abajo hacia las palmas de las manos para mi gusto), pero te acostumbras enseguida y su rapidez es una maravilla.

Además, el modo automático es tan efectivo, tan cómodo, tan rápido y tan sedoso, que dejas el manual sólo para cuando quieres afirmarte como piloto. Realmente deja al Tiptronic S del modelo anterior muy atrás.

Su techo de lona queda más glamoroso que el hardtop (disponible en opción) y ayuda a reducir peso, ahorrar espacio y rebajar el centro de gravedad, los consumos y las emisiones, a la par que aumenta las prestaciones y la maniobrabilidad.

Esta elección de los de Sttutgart se suma a la del kit antipinchazos para proporcionar dos maleteros de formas regulares más que suficientes para dos personas, uno delante con 150 litros y otro detrás con 130. O sea que, encima, es práctico.

Pero volviendo al cómo pisa nos ha enamorado su comportamiento dinámico. Su amplitud de vías, distancia entre ejes y motor bóxer en posición central se suman a un conjunto de proporciones armónico y a un nuevo reglaje de muelles amortiguadores y estabilizadoras para hacer de las curvas un auténtico placer.

La inyección directa y nuevos sistemas de admisión y escape unidos al aumento de potencia se perciben con una alegría especial bajo el pie derecho.

¿Y la suma de todo? Pues resulta en una envolvente sensación de control que hace que no te apetezca llegar a tu destino.

Porsche Boxster S:
Fecha de comercialización: Ya disponible.

Precio: 62.454 euros.

Impuesto de Matriculación: 14,75%
Combustible: Gasolina.

Motor: Central de seis cilindros opuestos tipo boxer. Inyección directa. Distribución variable. Lubricación por cárter seco.

Cilindrada: 3.463 c.c.

Potencia: 310 CV a 6.400 rpm.

Par máximo: 360 Nm entre 4.400 y 5.500 rpm

Transmisión: Tracción trasera. Cambio de embrague dual PDK de 7 velocidades.

Configuración: Roadster biplaza.

Largo/ancho/alto: 4.342/1.801/1.294 mm.

Batalla: 2.415 mm.

Anchos de vía del./tras.: 1.486mm./1.528 mm.

Peso en vacío: 1.355 kg.

Capacidad de maleteros del./tras.: 150 + 130 litros.

Llantas y neumáticos: 235/40 ZR 18 delante y 265/40 ZR 18 detrás.

Frenos: Discos autoventilados perforados con 318 mm de diámetro y 28 de espesor delante y 299x24 mm detrás.

Velocidad máxima: 272 km/h.

Aceleración 0-100 km/h: 5,2 segundos.

Consumos urbano/extraurb/combinado: 14,1 – 16,6 – 9,4 litros/100 km. CO2: 221