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Hijo del primer tenor nicaragüense, don Ramón Enrique González Gutiérrez, es dueño de una envidiable colección de rock clásico.

Ramón González Montiel conserva celosamente aquella música que apareció entre las décadas de los 60 y 70, no sólo para satisfacción personal sino también para aquellos que deseen disfrutarla, pues la comparte con los amantes del rock clásico que lo buscan en su ciber café, ubicado del Puente León 1 cuadra al sur.

Entre los tesoros de colección, González incluye un anuncio publicitario del tamaño de la página de un diario estándar que se le hizo a Carlos Santana cuando junto con el cómico Mario Moreno “Cantinflas” llevaron a cabo un espectáculo en el Estadio Nacional a beneficio de los damnificados del terremoto de 1972.

En su casa hablar de Led Zeppelin, Deep Purple, Cream, The Beatles, Jethro Tull, Crosby, Still. Nash & Young, es como el “gallopinto” de cualquier hogar nicaragüense. También recopila otros géneros, como el que fue denominado rock electrónico, entre cuyos exponentes se cuentan Emerson, Lake & Palmer, Yes, entre otros. En su colección también tienen cabida las propuestas en género afrolatino de Malo, Santana, Sapo, El Chicano, entre otros.

Al referirse a la gente que busca el material musical que durante años ha recopilado expresa: “Parece cuando estábamos chavalos llenando álbumes de figuritas y preguntándoles a los amigos ‘¿Tenés esta?’, por eso me he dedicado varios años a recopilar el rock clásico y facilitarlo a quienes lo buscan”.

Agrega que “mientras exista internet vamos a seguir buscando lo que a nosotros (los rockeros) nos gusta y lo que tuvimos en casetes, ahora los tenemos en disco compacto o digitalizado en las computadoras”. A estas alturas González ha recopilado sólo en audio unos 600 discos compactos.

Sobre su padre

Don Ramón Enrique González Gutiérrez, padre este amante del rock clásico, fue profesor de la Escuela Nacional de Música por muchos años, trabajó incluso bajo la dirección del maestro Luis Abraham Delgadillo y cuando ese centro se ubicaba frente a la Casa del Águila de la vieja Managua. Después de 1979 trabajó con el Sistema Sandinista de Televisión y Coradep formando locutores.

También fue fotógrafo, zapatero y “eso para mi fue como una herencia. Así aprendí hacer de todo y por eso ahora me defiendo en lo que puedo y lo primero es la cultural musical que me dejó”, expresa orgulloso su hijo.