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Lejos de los muertos vivos de "Walking Dead", las luchas de poder de "Juego de Tronos" y las series dramáticas más sofisticadas, la "situational comedy" o comedia de situaciones, sigue tirando de manera exitosa de los viejos hilos: personajes y escenografías recurrentes, y situaciones graciosas marcadas por sonoras risotadas de fondo.

Además de "The Big Bang Theory", series como "Modern Family", "The Goldbergs" y "Black-ish" son renovadas temporada tras temporada por las grandes cadenas estadounidenses. Estos últimos meses muchas nuevas sitcoms desembarcaron en la pequeña pantalla, lideradas por "Kevin Can Wait" y "Man With a Plan".

"El género avanza bien y espero que así sea durante un buen tiempo", explica Martie Cook, profesora de guión para televisión y cine del Emerson College.

Para ella, esta longevidad se debe sobre todo a que los dos grandes resortes de las sitcoms siguen siendo eficaces en la sociedad actual: lo cómico y las "historias que se parecen mucho a nuestras vidas cotidianas", articuladas en torno a una familia, sea biológica, recompuesta o incluso sin lazos de parentesco.

Para Doug Smart, director y productor que filma cada año una sitcom con estudiantes de la universidad de Asbury, "el truco es crear miembros de esta familia que evoquen alguna cosa en los telespectadores", se trate de un viejo tío o de un colega del trabajo.

Para la familia

Con la multiplicación de soportes de video, sobre todo por la emergencia del teléfono inteligente, y la producción de programas destinados a nichos de audiencia, el sitcom conserva así una función casi en desuso: reunir a la familia en torno a una sola pantalla.

"Son esos 30 minutos o esa hora en la que puedes sentarte con los niños", observa Candace Cameron Bure, heroína de la serie "Fuller House" en Netflix.

Incluso los jóvenes "millenials" lo piden, seducidos en parte por episodios cortos, de apenas media hora.

"Adoran quizá lo imaginario, a la manera de un 'Juego de Tronos', y el drama, pero les gusta que la comedia sea más cercana a la realidad, con situaciones de la vida cotidiana", observa Smart. Otra clave del éxito de las sitcoms: te relaja.

Prueba de la durabilidad del formato, la serie 'Fuller House' fue creada por la plataforma en línea Netflix, que durante mucho tiempo permaneció alejada del género.

Una de las pocas evoluciones del concepto ha sido que las risas que acompañan los momentos cómicos no son más pregrabadas (el famoso "laugh track" caricatural), sino que provienen de un público verdadero.

Actores y guionistas subrayan que detrás de la aparente rutina, el ejercicio del sitcom no es nada fácil.

"Te puede hacer daño al ego cuando no funciona" y el público no se ríe, lanza Justina Machado, heroína de "One Day at a Time", una sitcom de Netflix que será lanzada en enero.

Bajo la apariencia de superficialidad, Martie Cook recuerda también que las sitcoms, como las series dramáticas más sofisticadas, cuestionan muchas veces la sociedad estadounidense.

Seis años antes de la legalización del casamiento gay en Estados Unidos, "Modern Family" eligió entre los personajes de su "familia" a dos hombres que eran pareja hace tiempo, Mitchell y Cameron, padres de un niño adoptado.