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  • AFP

Carrie Fisher revolucionó la imagen de la heroína moderna con su papel de la aguerrida princesa Leia en “La guerra de las galaxias”, pero las drogas y el alcohol fueron protagonistas en buena parte de la vida de la actriz, fallecida este martes a los 60 años.

Su etapa oscura quedó atrás, pero a diferencia de otras celebridades nunca la ocultó. Habló de ella en decenas de entrevistas y relató sus dificultades en autobiografías.

La actriz sufrió un infarto el pasado viernes, del que no se recuperó, en un vuelo de Londres a Los Ángeles.

En el momento de su muerte disfrutaba de un buen momento con el público, principalmente gracias a su regreso a la gran pantalla el año pasado interpretando al personaje más importante de su vida en el Episodio VII de “La guerra de las galaxias”, “El despertar de la fuerza”.

El papel de princesa Leia la hizo saltar a la fama en la trilogía original de "Star Wars", cuyas tres películas (1977, 1980, 1983) se convirtieron en un fenómeno cultural.

“Carrie definió la heroína de nuestra era hace una generación. Su papel innovador como la princesa Leia sirvió de inspiración de poder y confianza para jóvenes chicas en todas partes”, destacó la presidenta de la productora Lucasfilm, Kathleen Kennedy.

Batalladora, sabia y llena de esperanza: así definió George Lucas el rol de “grandiosa y poderosa princesa” que le dio a la actriz a los 19 años.

ALTIBAJOS

Desde su nacimiento en Los Ángeles el 21 de octubre de 1956, su vida estuvo marcada por la extravagancia de Hollywood.

Fisher fue la hija del famoso matrimonio formado por la estrella de cine Debbie Reynolds, conocida por su papel en “Singin'In The Rain” (Cantando bajo la lluvia), y del cantante Eddie Fisher. Pero la relación terminó cuando el artista dejó a su esposa por su mejor amiga, la actriz Elizabeth Taylor.

Con la década de los 80 llegaron los años oscuros, marcados por el alcohol, las drogas y la depresión que sufrió debido al fracaso de películas como “Under the Rainbow” (1981) y “Hollywood Vice Squad” (1986).

La crítica aplaudió sin embargo su trabajo en las comedias “Hannah y sus hermanas” (1986), de Woody Allen, y “Cuando Harry conoció a Sally” (1989), de Rob Reiner. Pero por entonces ya había comenzado a darle la espalda a la actuación para centrarse en la escritura.

Fisher logró hacerse un nombre por sus autobiografías, que se caracterizaron siempre por su agudeza y honestidad. Su mayor éxito fue “Postcards from the Edge”, que se convirtió en película en 1990 y fue nominada al Óscar.

La actriz se convirtió en una reconocida guionista que revisó los libretos de cintas como “Cambio de hábito” (1992), “Epidemia” (1995) y “La mejor de mis bodas8 (1998).

A lo largo de los años dio varias entrevistas sobre su trastorno de bipolaridad y adicción a los medicamentos y a la cocaína, que admitió haber usado durante la filmación de “El imperio contraataca” (1980).

Al ser consultada por Vanity Fair en 2006 sobre cómo persuadió a Lucas para que le diera el papel de la princesa Leia, respondió: “Dormí con algún nerd, espero que haya sido George”.

“Tomé muchas drogas como para recordar” quien fue, añadió.

También habló sobre la terapia electro-convulsiva, que consistía en pequeñas descargas en el cerebro para desencadenar pequeñas convulsiones y salir de la terapia.