Karla Icaza M.
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En estos días de diciembre las redes sociales se alborotan con todo tipo de videos y mensajes navideños, desde los más cursis y superficiales hasta algunos que nos hacen reflexionar. Este fue el caso de un video que recibí, donde aparecen envueltos en papel de regalo los miembros de una familia (papá, mamá e hijos), así como objetos cotidianos como una taza de café, un par de zapatos, la regadera, el carro, etc. Todas son cosas que damos por sentadas, porque algunos de nosotros tenemos la dicha de tenerlas. Terminando de ver el video se me vino a la mente un valor que hemos perdido: La Gratitud. El Diccionario de la Real Academia Española define gratitud como el sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos han hecho, y a corresponder a él de alguna manera. Yo creo que la gratitud es más que eso; la gratitud es una actitud del corazón. No necesitamos tener las cuentas bancarias llenas de dinero, o un negocio próspero, o el mejor trabajo o el cónyuge perfecto para ser agradecidos.Karla Icaza.

Si examinamos bien nuestras vidas podemos encontrar suficientes cosas por las cuales debemos estar agradecidos. Hace un tiempo escuché una charla sobre la gratitud, y el charlista preguntó si alguna vez le habíamos agradecido a nuestro jefe por el trabajo que teníamos...hubo un silencio, algunas risas y caras de asombro entre los presentes. Esa pregunta me quedó retumbando en la mente por varios días, hasta que caí en cuenta que yo nunca lo había hecho. La verdad es que tenía años de no estar contenta en mi trabajo, más que todo porque no me gustaba lo que estaba haciendo. Ese año decidí incluir en la tarjeta de Navidad de mi jefe unas palabras de agradecimiento. No recuerdo exactamente lo que le escribí, pero en esencia le agradecí por mi trabajo, por el salario que me pagaba, por tratarme con respeto y por haberme escogido a mí, habiendo un montón de gente más preparada y más inteligente que yo para hacer el trabajo. Quisiera poder describir lo que sentí después de haberlo hecho…..fue algo sobrenatural que me transformó de inmediato. Empecé a experimentar una satisfacción inexplicable con lo que estaba haciendo, a pesar de que el trabajo era el mismo. Me encontré un pensamiento que resume lo que me sucedió:

“La gratitud convierte lo que tenemos en suficiente”. Como decía al inicio, la gratitud es una actitud del corazón, pero muchas veces se convierte en una expresión de fe. Cuando nuestro hijo mayor se fue a estudiar a la universidad en los Estados Unidos, cada semestre para mi esposo y para mí, era un paso de fe; fue una gran enseñanza de lo que Dios puede hacer con lo poco que tenemos en las manos, pero lo más importante para mí fue ver cómo las ventanas de los cielos se abrían cada vez que, en lugar de pedir por la provisión para pagar la universidad, dábamos gracias de antemano por ella. Quiero dejarles un pensamiento que leí en una ocasión y lo guardé para repasarlo de vez en cuando.

No sé quién lo escribió, pero dice así: “No es que las personas felices sean agradecidas...Son las personas agradecidas las que son felices.”