Karla Icaza M.
  •   Managua, Nicaragua  |
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Tenía días de andar este tema en la cabeza; le di vueltas al enfoque del artículo y terminé donde comencé: el que mejor me puede dar luces de esto es mi esposo, quien ha sido un papá presente, amoroso y sabio. Le pedí que me dijera 5 cosas que él consideraba que habían sido claves en su desempeño como padre. Se las comparto:

1. Siempre ha sido un papá involucrado: estuvo en mis tres partos, cuando nació nuestro primer hijo, lo bañó una semana porque a mí me daba miedo; cuando regresé a la oficina nos turnábamos las levantadas en la madrugada, para dar de comer o cambiar pañales, o cuando estaban enfermos. No importa cuán ocupado estaba, siempre tenía tiempo para ellos. Ha estado presente.

2. Retrasó la entrada de los videojuegos a la casa, y a cambio de eso, los incentivó a jugar deportes y a desarrollar sus talentos musicales. Esto creó un vínculo muy especial entre él y cada uno de ellos, que hasta hoy, es admirable.  

3. Cuando el mayor entró a la adolescencia, compró un libro que se llama “Conéctese con su Adolescente”, escrito por Greg y Michael Smalley. Aprendió que en vez de obligar a los hijos a hacer algo que a él le gustaba, había que hacer cosas que a ellos les gustara. Durante un tiempo organizó partidos de futbol “padre-hijos” con algunos de sus amigos y sus hijos, y cada sábado por la tarde se citaban para jugar. Compartían, se conocían y aprendían unos de otros. 

4. Implementó “la noche padre-hijo”. Cada vez y cuando, salía solo a cenar con uno de ellos. Esta salida les daba chance de platicar, de pasar tiempo juntos y los hacía sentir especiales. Ahora cuando están en Nicaragua, si se presenta la oportunidad, todavía prevalece “la noche padre-hijo”.

5. Cada mañana antes de irse al colegio, los bendecía con una oración inspirada en la cita bíblica de Números 6:22-26  agregando oraciones personalizadas. Se fueron a la universidad y continuó haciéndolo cada vez que hablaba con ellos o por mensaje. Esta bendición se convirtió como en un escudo para enfrentar cualquier situación. Es la fecha y aunque tácitamente no la pidan, antes de dar un paso importante en sus vidas, siempre lo buscan. ¡La bendición del padre es poderosa!

Me hubiera quedado corta si no les mostraba la otra cara de la moneda. Le pregunté a nuestros hijos: “Díganme algo que su papá haya hecho y que aprecian sobremanera”: 

Alejandro (24 años): “Yo creo que ir a mis toques (conciertos) y ayudarme a llevar y traer los instrumentos, aun en días de semana… pero más que eso, creo que el ser tan cariñoso e imponerse sobre la norma de la sociedad, de que los hombres no lloran, se abrazan o demuestran cariño en general”.

Andrés (22 años): “Cuando se compró una cámara para filmarme jugando futbol, para poder mandar los videos a las universidades donde estaba aplicando. Comenzó filmándome con su celular”.

Sebastián (19 años): Cuando me regaló una Biblia. En ese momento no entendí la magnitud de lo que fue, pero ahora que tuve mi encuentro con Cristo y la estoy leyendo, he encontrado muchas respuestas sobre la vida y la eternidad.

En Nicaragua, muchos hombres acostumbran decir: “Me tienen un hijo”. Tal vez esto explica por qué hay papás tan desentendidos. Pareciera que los hijos solo son de la mamá, y por otro lado, creo que también tiene que ver con mamás que creen que los hijos son solo de ellas, lo cual también es peligroso.  

Los hijos no necesitan cosas materiales; los hijos necesitan amor incondicional expresado con pequeños gestos. ¡Se necesitan papás - URGENTE!

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“El Señor te bendiga y te guarde; el Señor te mire con agrado y te extienda su amor;  el Señor te muestre su favor y te conceda la paz.”  Nueva Versión Internacional (Nm 6.24–26).