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No es secreto que “La La Land” puede arrasar y disminuir toda la emoción del Óscar el domingo, pero aquí hay otros elementos de la mayor noche de Hollywood que merecen atención.

¿La-La-arrase?

El tributo de Damien Chazelle a la época de oro de los musicales de Hollywood lidera las nominaciones del Óscar, con 14, un récord que también ostentan “Titanic” (1997) y “All About Eve” (1950).

El musical romance es favorito para ganar como mejor película, imponiéndose sobre otras aclamadas producciones como “Moonlight” y “Manchester junto al mar”.

Meryl  amplía su marca

Meryl Streep sumó su vigésima nominación al Óscar por su papel en “Florence Foster Jenkins” y amplió su récord como la actriz con más indicaciones al premio. Si gana, la actriz, de 67 años, sumará su cuarta estatuilla y empatará con Katharine Hepburn como él o la intérprete más galardonada en las categorías de actuación.

Un test para Jimmy Kimmel

El comediante Jimmy Kimmel será el anfitrión de los Óscar por primera vez y tendrá la difícil prueba de mantener la atención en el programa de televisión no deportivo más visto en Estados Unidos. Serán tres horas frente a decenas de millones de televidentes en un show que además no espera tener muchas sorpresas con “La La Land” como principal favorito y la polémica de los “Óscar muy blancos” prácticamente en el pasado.

Factor Trump

Los Óscar se celebran en medio de la tensión política que azota el país desde la llegada al poder de Donald Trump. Y la industria del cine no es ajena a ello. La gala ya arranca teñida de política con la ausencia del director iraní Asghar Farhadi --ganador de un Óscar y nominado este año por “El viajante”--, quien dijo que no asistiría en protesta a la orden ejecutiva del mandatario que prohibía la entrada a Estados Unidos de refugiados y ciudadanos de siete países de mayoría musulmana, entre ellos Irán.

Óscar no tan blancos 

La Academia celebra la mayor diversidad que tuvieron este año los Óscar, con un récord de afrodescendientes nominados en las principales categorías. Es un primer paso para pasar la página del controvertido #OscarsSoWhite (Óscar muy blancos) que ensombreció el evento en los últimos dos años.