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Artista. Un ser sensible, que se adelanta a su tiempo, logrando hacer visible lo invisible.

Belleza. Para Lucero Millán este es el fin último del arte y la naturaleza.

Camino “No existe, se construye en la medida que avanzamos”, esa es una de sus máximas filosóficas.

Delirio . Proceso a veces necesario de la creatividad. Buscar la excelencia con frecuencia es un paso difícil que necesita delirio.

Esperanza. Mientras exista, la vida tiene sentido, de lo contrario empezamos a morir.

Fortaleza. Esta actriz y directora es seguidora de la filosofía de que lo que no te mata, te fortalece.

Grupo. Ama a su grupo de teatro y el proyecto Justo Rufino Garay. Trabajan en equipo, son solidarios y cómplices por un “superobjetivo”. común como diría Stanislavski..

Huella. “Los logros que como sociedad hemos alcanzado son solo gracias a la huella que otros han dejado en el camino”, asegura.

Isla. Nos aíslan, pero a veces son necesarias para encontrarnos con nosotros mismos, con nuestra paz interior en armonía con la naturaleza y los otros.

Juventud. Se siente privilegiada porque desde joven tuvo claro lo que quería. Sin embargo este “divino tesoro” se va para no volver. Trabajar por los jóvenes es trabajar por la vida.

Karma. Lo define como soltar lo negativo para permitir que otras cosas aparezcan en tu vida.

Luz. “Claridad para que el camino nos alumbre a todos, en libertad, paz y tolerancia”, refiere

Mirada. El mundo cambia cuando dos se miran y se reconocen, decía Octavio Paz. Coincido con él.

No. Aprender a decir esta palabra, me ha tomado años en mi vida, ahora lo celebro y me siento más liberada, apunta Millán.

Otros. Como dice la canción, ojalá que todos aprendamos a ponernos en los zapatos de los otros. Creo que el mundo sería mucho más solidario.

Patria. “La llevás siempre con vos a donde quiera que vayás”, asegura.

Querer. Para la artista teatral la vida se trata de amar, sin esperar nada a cambio. 

Rocío. Uno de mis mejores recuerdos, por eso le dedico a esta palabra un pequeño monólogo en “Ay amor ya no me quieras tanto”. Lo asocio con la frescura y la libertad.

Silencio. Ha aprendido a necesitarlo, a quererlo.

Trabajo. Es lo único que nos puede ayudar a pasar de la palabra a la acción. Solo trabajando podemos alcanzar nuestras metas. No hay recetas mágicas.

Universo. “Somos tan pequeños, tan pequeños”, refiere.

Verde. Su color favorito, no sabe  qué haría sin él, con muchos matices de preferencia e incluye a los pájaros.

Whisky.  Bebida que me recuerda a mi madre. En el norte de México, las mujeres tomaban la bebida que se consideraba de hombres.

Xenofobia. La intolerancia llevada al extremo. Origen del fascismo. Estamos viviendo tiempos extremos. Antenas abiertas.

Yugo. “¿Por qué no? A veces, yo”, se interrogó.

Zócalo. De la ciudad de México. Esplendoroso, mágico, presencia imponente de la cultura indígena y colonial.