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Primer acto: Fito Páez se presenta muy animado ante el público de la Sala Mayor del Teatro Nacional Rubén Darío. Es su primera vez y cuenta mucho, dice tras interpretar con su piano “Ciudad de pobres corazones”, la melodía con la que abrió el espectáculo que se prolongó por casi dos horas y en el que interpretó unas 19 canciones. 

Saludó muchas veces a Managua e interactuó con el público del concierto, realizado en el Teatro Nacional Rubén Darío y organizado por TN8 Musical. 

Así como una velada entre amigos, el cantautor argentino compartió con los asistentes varias anécdotas que hay detrás de algunas de sus canciones. Risas y aplausos formaron parte de la noche, pero también flashes. 

Y aquí viene el segundo acto.  El argentino ya había interpretado varios éxitos, temas como “La rueda mágica”, “Recuerdos que no voy a olvidar”, “Te amo” y “Yo te amé en Nicaragua”, pero como es de esperarse en un concierto donde no se necesita una banda detrás, como lo hizo Fito, es permitido improvisar. Así lo hizo con varias canciones.

De pronto el cantautor argentino, quien solo se hizo acompañar por su piano, hizo una pausa, se levantó y anunció que cantaría a capela. Se ubicó a ras del escenario e interpretó “Yo vengo a ofrecer mi corazón”. Sin embargo, poco luego de empezar la melodía que en el álbum “No sé si es Baires o Madrid”, interpreta con Pablo Milanés, se calló. 

Le incomodó ver a muchos de los asistentes grabando con sus celulares. “Hay que vivir el momento”, dijo con su típico acento argentino y en tono de regaño. La gente ahora, agregó, vive más preocupada por registrar los momentos que por vivirlos. Su m ensaje fue aprobado con una lluvia de aplausos de un público que en reiteradas ocasiones mostró admiración y respeto y se levantó para ovacionarlo. Terminó la canción, una de las más hermosas de su repertorio, con la pregunta con la que concluye esta melodía: “¿Quién dijo que todo está perdido?¡Yo vengo a ofrecer mi corazón… Managua!”. 

Tercer acto. Después del “jalón de oreja” Páez invitó a los asistentes sacar los teléfonos e iluminar la sala, así el público se dispuso a disfrutar éxitos como “Mariposa tecnicolor”, “Y dale alegría a mi corazón” y“Te recuerdo Amanda”, de Víctor Jara.

Fueron casi dos horas de espectáculos, un aproximado de 19 canciones interpretadas que dejaron a varias almas satisfechas. Cerró con “Al lado del camino”, sin duda un tema infaltable dentro de su  repertorio.